AGRADECIMIENTO DEL DR JAVIER DELGADO BENITES AUTOR DEL LIBRO “CHUQUISMOS EN LA OBRA Y EN LA TIERRA DE CESAR VALLEJO” QUE SE PRESENTÓ AYER 24 DE MARZO EN EL BANCO CONTINENTAL DE TRUJILLO
Impulsado por el sentimiento y emoción de mi tierra Santiago de Chuco, me ha guiado realizar esta investigación del habla cotidiana de su gente al cual le denominado “Chuquismos” por que en ella se desarrolló la milenaria cultura Chuco, que ha dejado huellas que hasta ahora perduran al pasar el tiempo. Los santiagochuquinos, como herederos de una civilización que alcanzaron un significativo desarrollo, en sus comunicaciones cotidianas, usan vocablos peculiares, como símbolo de la herencia dejada por sus antepasados.
Los “Chuquismos” viene hacer la conjugación del aporte de la lengua ancestral culle propia de la región norte andina del país y que lo hablaron los chucos, como también se debe a la influencia del quechua y el aymara de los civilizadores incas y que en la colonia fue un enclave arcaico del habla castellana. Habla que ha nutrido la producción escrita de notables intelectuales del lugar.
De ahí que, la obra del universal poeta de las letras hispanas no está exenta de tales “chuquismos”. El uso de éstos convierte a su autor en un intelectual auténtico, de hondas raíces en su lar natal. Así lo evidencian las acertadas palabras del novelista Ciro Alegría, cuando al referirse a su maestro de escuela elemental, decía que hablaba acentuando en la pronunciación de las palabras el sonido “sh”, de clara procedencia “culle”, la antigua lengua de los “chucos”.
El Dr. Danilo Sánchez en el prólogo de este libro se hace una pregunta:
“¿Alguien influyó en Vallejo?
Y se responde:
Sí. Su pueblo, su manera de sentir, de pensar y, lógicamente, de hablar. Frente a esa corriente él abre los brazos y se deja inundar: se baña y se sumerge totalmente en él, en la manera de decir de la gente de su tierra”.
Continúa manifestando:
“Vallejo es un poeta de la lengua, quien le retuerce el cuello al lenguaje para crear un sentido nuevo más coherente con el destino humano sobre la faz de la tierra. Él es un poeta que ha creado su propia lengua, y esa lengua tiene una identificación con su tierra.
Es el habla tierna, cantarina y a la vez grave, de allí que al leerlo tenemos la sensación de escuchar y no leer”.
Con este trabajo, quiero de alguna manera contribuir con aquellos editores de la obra de Vallejo, tratar de no cometer erratas, tales como lo hace visible el Dr. Max Silva Tuesta, en su libro “César Vallejo y su derecho de meter la pata”, indicando la cantidad de erratas que cometen los editores en la obra poética del vate santiagochuquino indicando lo siguiente:
“El primero que alertó sobre el particular con toda la claridad que el caso requería fue Américo Ferrari, al precisar que: “Vallejo ha tenido un mal destino en lo concerniente a la publicación de su obra. Yo diría –dice Silva- que sigue teniéndolo. Y no se vaya a creer que eso se debe a que pesa sobre él alguna maldición, ni nada por el estilo. No. Sucede que los llamados vallejistas todavía no se han dado cuenta de lo complejo que resulta editar la poesía de Vallejo,…”.
Vallejo ya había advertido tal riesgo cuando escribió:
“Un poema es una entidad vital mucho más orgánica que un ser orgánico de la naturaleza. A un animal se le amputa un miembro y sigue viviendo; a un vegetal se le corta una rama o una sección del tallo y sigue viviendo. Si a un poema se le amputa un verso, una palabra, una letra, un signo ortográfico, MUERE”.
Quiero indicar un párrafo del extinto maestro Dr. Luis H. Benites Cribilleros en unos de sus escritos a Vallejo manifiesta que para conocer profundamente la obra es necesario convivir en su tierra, manifestando lo siguiente:
“Como justo reconocimiento a la memoria del insigne y sin rival genio de la poesía humana, que ha roto los modelos y teorías añejas, en el mundo literario y por más esfuerzo que haga el poeta insigne no podrá comprender a Vallejo; mientras no conviva por mucho tiempo, en el ambiente santiaguino y beba de la fuente de las costumbres ancestrales, respire el aire, se moje en sus aguaceros, sea batido por sus remolinos y vientos de julio, escuche el gemido de sus pajonales, la queja de la antara del campesino que en las noches de luna con su serenata espanta el ave agorera que acompaña al alma del próximo difunto, que en los próximos días dejará inexorablemente este mundo de misterios”.
El presente trabajo que presentamos es producto de un paciente y de varios años de recopilación de vocablos, cuya gran mayoría sólo se habla en el ámbito de la provincia de Santiago de Chuco. La idea de poner en valor a estos términos genuinos, es un gesto de amor y añoranza a la tierra nuestra. Tales “Chuquismos” constituyen parte de la identidad de la tierra de Vallejo que viven orgullosos de haber nacido y crecido comunicándose con ellos. Es el resultado de una medida obligatoria que permitirá contrarrestar en algo la ofensiva de la globalización que arrasa la identidad cultural de los pueblos.
Estoy convencido, después de esta publicación, las generaciones anteriores sentirán la validez de su presencia; y las generaciones vigentes y futuras aprenderán a valorar estas formas de comunicación.
Quiero hacer un agradecimiento especial al escritor, poeta y Presidente fundador de la Asociación Cultural y Sociedad “Alfarero” Diomedes Morales por su gentil invitación para la participación en la presentación del libro.
A los directivos del Banco Continental por su apoyo a la cultura.
A mi maestra de primaria y secundaria en SCH Dina Sánchez Baca a quien admiro y trato de seguir sus huellas por el valioso análisis crítico.
Al Presidente de la Asociación de la Provincia de Santiago de Chuco el Dr. Goring Segura y a su directiva.
Al líder histórico del MIR y amigo de Luis De la Puente el Dr. Gonzalo Fernández Gasco y directivos del ILDEPU.
Al Víctor Contreras Arroyo, Director del Grupo NEPER-PERU
Al Dr. José Esquivel Grados del Instituto de Investigación en Ciencias Y humanidades
Agradezco su gentil asistencia a este apto cultural desarrollado con éxito en Trujillo.
Muchas Gracias. Buenas Noches

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