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LUIS ANGEL SANTAMARIA PAREDES. ENTRE LA PALABRA, LA JUSTICIA Y LA MEMORIA DE SANTIAGO DE CHUCO

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(Homenaje a su trayectoria de escritor y periodista) Dr. Javier Delgado Benites (*) En las calles empedradas de Santiago de Chuco, donde el viento parla con la campana del campanario y la memoria se guarda en las fach adas antiguas, nació un hombre que supo tejer su destino entre la palabra y la justicia. Su vida ha sido como un río andino; clara en su origen, firme en su cauce y generosa en su recorrido. Entre tinta, fotografías y códigos legales, fue sembrando huellas que hoy forman parte de la historia viva de su pueblo.   Luis Ángel Santa María Paredes nació en Santiago de Chuco el 11 de enero de 1943. Fueron sus padres el señor Luis Santa María Altuna y la señora Amelia Paredes Jaico. Cursó la educación primaria en la Escuela de Varones N.º 271, conocida como “Centro Viejo”. Inició la secundaria en Trujillo, donde estudió los tres primeros años, y retornó a su tierra natal para culminar el cuarto y quinto año en el Colegio Nacional César Vallejo.   Posterio...

LAS AVENTURAS DEL GRINGO Y EL NEGRO

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(Por el cumpleaños de mi hermano Hildebrando)   Dr. Javier Delgado Benites (*)   En Santiago de Chuco , mi extinto padre llamaba “el gringo” a mi hermano Hildebrando y “el negro” a mí; éramos el penúltimo y el último de los hermanos varones. Así crecimos, así nos llamaban en el hogar, como si aquellos apelativos opuestos fueran un lazo secreto tejido por la ternura paterna.   Por eso, al celebrar hoy, 02 de marzo, el cumpleaños de mi hermano Hildebrando, que las campanas invisibles de la memoria repiquen sobre nuestra niñez compartida. Que la voz de nuestros padres, desde el cielo, hecha brisa eterna, vuelva a pronunciarnos como entonces, uniendo en un solo abrazo al gringo y al negro bajo el cielo luminoso de ayer.   Publico este relato inédito, “ Las aventuras del gringo y el negro ”, para exaltar la vida de mi hermano Hildebrando, pues hasta hoy seguimos siendo inseparables, compartiendo recuerdos, aventuras y la complicidad de siempre; una hermandad que el tiempo...

EL CERRO MOGASH Y LA LEYENDA DEL COJO ROSALES EN SANTIAGO DE CHUCO

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Dr. Javier Delgado Benites (*) Entre cerros añejos y silencios profundos, el Mogash se alza como un guardián de piedra que observa el paso del tiempo. En sus sombras habitan las voces del miedo y la memoria, donde la naturaleza y la creencia se confunden. Allí, entre agua y roca, nace la leyenda del Cojo Rosales. El cerro Mogash se encuentra en la parte alta del caserío de Retambo (Quiruvilca). Es una formación rocosa alta y de gran tamaño. Al pie del mismo cerro cruza el canal de agua potable que conduce el líquido elemento para abastecer a la ciudad de Santiago de Chuco. Dicho canal antiguamente se llamaba acequia Mogash o San Antonio y actualmente es conocido como canal Vicente Jiménez. Los lugareños cuentan que en el cerro Mogash se aparece una persona a la que identifican como el diablo, a quien suelen llamar el Cojo Rosales. Dicen que lo han visto salir del cerro Mogash y caminar, apoyado en su bastón, por el borde del canal de agua potable que pasa al pie del cerro. Camina cojea...

EL BANDOLERO FACUNDO RODRÍGUEZ, MITO POPULAR DE SANTIAGO DE CHUCO

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Dr. Javier Delgado Benites (*) En las alturas de Santiago de Chuco donde el silencio guarda viejas heridas y el viento repite nombres olvidados, nacen historias que no se escribieron en los libros, sino en la memoria del pueblo. Allí, entre caminos de polvo y sombras de injusticia, surgió una figura que desbordó la ley para habitar el mito. Facundo Rodríguez fue uno de esos nombres que el tiempo se negó a borrar. Facundo Rodríguez, nacido en el caserío de Muchucayda, en Santiago de Chuco, La Libertad, fue uno de los bandoleros más emblemáticos de la provincia y una figura que trascendió la criminalidad para convertirse en un mito popular.   Provenía de una familia modesta, subyugada como peón de los terrenos de las haciendas. Desde niño creció siendo testigo de la humillación que los hacendados ejercían sobre sus padres, familiares y el campesinado en general, hecho que lo marcó profundamente. Aquellas experiencias dieron un giro radical a su vida y lo llevaron a buscar venganza. C...

LA VOZ DEL AGUA EN LAS QUEBRADAS DE SANTIAGO DE CHUCO

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Dr. Javier Delgado Benites (*) El agua, paciente y silenciosa, aprende a trazar su historia en Santiago de Chuco. Entre cerros y pampas va diseñando heridas antiguas que el tiempo no cierra. Así nacen las quebradas, como una memoria líquida que despierta cuando el cielo decide hablar. Las quebradas en Santiago de Chuco y en la sierra del país son grietas profundas y estrechas formadas entre cerros, por donde generalmente circulan riachuelos, arroyos o pequeños cauces de agua. Suelen tener pendientes pronunciadas y se originan por la acción erosiva del agua a lo largo del tiempo. Cuando en invierno, entre enero y marzo, se activan las quebradas, los más afectados fueron los arrieros, las pastoras y los caminantes. Estos hilillos de agua que, a campo traviesa, cruzan la pampa o que, cantarinos, se descuelgan por las laderas, se transforman, cuando las nubes se desmelenan furiosamente en torrenciales y rugientes avalanchas de agua morena, rubia o cristalina. Más de un imprudente perdía la...

MI TÍA MARGARITA GELDRES, PRESENCIA VIVA DE MI INFANCIA

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Dr. Javier Delgado Benites (*) La memoria es como un pan recién salido del horno, basta abrirla para que el aroma del pasado vuelva a llenar la casa. En ella habitan voces antiguas, pasos lentos y manos buenas que ya no están, pero que siguen acompañándonos. Así, entre recuerdos sencillos y gestos silenciosos, aparecen las personas que marcaron nuestra infancia sin saberlo. Una de ellas fue mi tía Margarita. Mi padre, cuando yo era niño, me contaba mientras almorzábamos o merendábamos sobre mi tía Margarita Geldres Rebaza, que era su tía. Ella estuvo casada con el señor Modesto Castillo, y tuvieron siete hijos: cinco varones y dos mujeres. Mi padre decía que su esposo era un buen zapatero, que trabajó duro para educar a sus hijos y lograr que fueran profesionales; la mayoría de ellos fueron profesores. Me contaba también que era una tía muy buena y que, cuando mi padre era niño, ella siempre estaba pendiente de él y de sus hermanos, llevándoles pan y otras cosas que consideraba necesar...