EL VIEJITO BAILARÍN DE PALLO QUE ANHELABA LLEGAR A LA BAJADA DEL APÓSTOL SANTIAGO
Dr. Javier Delgado Benites (*) En los caminos de la vida hay promesas que se convierten en raíces profundas. Aunque el tiempo desgaste el cuerpo y la distancia extienda sus sombras entre el hombre y su tierra, hay vínculos que ninguna adversidad puede romper. La fe verdadera es como una llama que permanece encendida en el corazón, esperando el momento de volver a iluminar el sendero que conduce al origen. Un poblador de Santiago de Chuco, desde su niñez y juventud, fue un ferviente danzante de Pallo durante la fiesta patronal de julio en honor al Apóstol Santiago “El Mayor”. Al formar su familia, decidió emigrar junto a sus seres queridos hacia la costa en busca de trabajo y prosperidad, por un futuro mejor. Se establecieron en el valle de Chao, donde trabajó durante muchos años en las labores agrícolas. Sin embargo, por más lejos que estuviera de su tierra natal, cada mes de julio en la bajada retornaba a Santiago de Chuco para cumplir con devoción su promesa de ba...