LUIS ANGEL SANTAMARIA PAREDES. ENTRE LA PALABRA, LA JUSTICIA Y LA MEMORIA DE SANTIAGO DE CHUCO
Dr. Javier Delgado Benites (*)
En las calles empedradas de Santiago de Chuco, donde el viento parla con la campana del campanario y la memoria se guarda en las fach
adas antiguas, nació un hombre que supo tejer su destino entre la
palabra y la justicia. Su vida ha sido como un río andino; clara en su origen,
firme en su cauce y generosa en su recorrido. Entre tinta, fotografías y
códigos legales, fue sembrando huellas que hoy forman parte de la historia viva
de su pueblo.
Luis Ángel Santa María
Paredes
nació en Santiago de Chuco el 11 de enero de 1943. Fueron sus padres el señor
Luis Santa María Altuna y la señora Amelia Paredes Jaico.
Cursó la educación primaria en la Escuela de
Varones N.º 271, conocida como “Centro Viejo”. Inició la secundaria en
Trujillo, donde estudió los tres primeros años, y retornó a su tierra natal
para culminar el cuarto y quinto año en el Colegio Nacional César Vallejo.
Posteriormente ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos
(UNMSM), en la Facultad de Educación, donde estudió la especialidad de
Filosofía. Más tarde siguió la carrera de Derecho, graduándose como maestro y
abogado, además de llevar varios cursos de periodismo. Recuerda con entusiasmo
su paso por San Marcos:
- Me gustó San Marcos, me
quedé trece años. No quería salir, porque estaba encantado con la cátedra de
maestros como Luis Alberto Sánchez, Vicente Ugarte del Pino, Javier Pulgar
Vidal, Augusto Salazar Bondy, Washington Delgado, Walter Peña Loza, entre otros”.
Desde la educación secundaria mostró
inclinación por el periodismo. En el Colegio Nacional César Vallejo fundó la
revista “Parroquiano”,
donde publicaba ocurrencias estudiantiles y temas culturales. En ella escribió
también su compañero de aula, el renombrado escritor Danilo Sánchez Lihón, quien años después
señalaría:
- Mi primer editor fue
Luis Santa María.
La revista tuvo cinco ediciones y era elaborada
íntegramente a mano. Asimismo, colaboró en el periódico mural de Acción
Católica que dirigía el padre Fernando Rojas Morey en la parroquia local.
Al emigrar a Lima lo hizo con la intención de
postular a la Escuela Militar de Chorrillos; sin embargo, por circunstancias
físicas no ingresó. Empezó entonces a trabajar como dibujante en el diario La
Prensa, considerado un verdadero semillero del periodismo peruano. Se desempeñó
en la sección de publicidad y, en algunas ocasiones, alternó con la escritura.
Allí conoció a destacadas personalidades del medio, como Alfonso Tealdo,
Enrique Chirinos Soto y Demetrio Túpac Yupanqui. Este último, sabiendo que Santa
María tenía gran talento para contar chistes y hacer reír, solía invitarlo a
reuniones para amenizar los encuentros con su gracia y buen humor.
Fue periodista por vocación, atraído tanto por
el mundo de los pinceles como por el de las letras y los chistes. Trabajó tres años
en La Prensa y participó en la fundación de los diarios Correo y Ojo.
Luisan es también un apasionado fotógrafo.
Posee una valiosa colección de aproximadamente tres mil fotografías de sus años
juveniles y posteriores, que constituyen una auténtica reliquia visual. En
ellas retrata las costumbres y tradiciones de Santiago de Chuco y pueblos
aledaños; fiestas patronales, gastronomía, mojigangas, el quehacer cotidiano de
su gente, su arquitectura y sus calles, tanto de su tierra natal como de
diversos lugares del Perú, que los publica y los comparte en su cuenta de
Facebook.
En 1972 publicó el artículo “Vallejo y su
tierra” en la revista Turismo Peruano, donde presentó como primicia la
fotografía del histórico Pallo. Al observarlo bailar a uno de ellos, le pidió
que se retirara la máscara y descubrió que era un anciano. Le preguntó:
- ¿Cuántos años llevaba
danzando el Pallo?
- Cincuenta y tres años
bailando -respondió con firmeza.
Lo que significaba que lo hacía desde 1919,
convirtiéndose en testimonio viviente de una tradición centenaria.
En 1979 fundó, junto con otros paisanos, la
revista S+Ch. El
logotipo, diseñado por él mismo, tenía un significado especial: la “S” de
Santiago, vinculada a la herencia cultural española, y la “Ch” de Chuco,
representando la cultura originaria. Ambas letras, unidas por la cruz del
Apóstol, simbolizaban la unión de dos culturas bajo la fe del Santo Patrón. En
la primera edición participaron sus amigos Augusto Helí Vejarano Geldres,
Antero Vejarano Castillo y Jorge Paredes Cabada.
Como abogado, postuló al Poder Judicial, donde
trabajó en el Centro de Investigación de la Corte Suprema. Durante siete años
se dedicó a la capacitación de jueces de paz, recorriendo todo el país y
fortaleciendo la administración de justicia en diversas comunidades.
Posteriormente laboró en la Procuraduría, encargado de la defensa jurídica de
los intereses, bienes y patrimonio del Estado ante tribunales y autoridades
administrativas y arbitrales. Representó al Estado en procesos penales,
civiles, administrativos y laborales, solicitando indemnizaciones cuando este
era parte agraviada. También se desempeñó como juez en Tacna durante cuatro
años. En total, trabajó cuarenta años en el Poder Judicial, jubilándose durante
el gobierno de Alberto Fujimori.
La casa de sus padres, ubicada en el barrio
Santa Mónica de Santiago de Chuco, cerca al centro del pueblo, es una antigua
vivienda solariega de estilo colonial que conserva con especial cariño. Allí
funcionó el famoso Bar Café de su madre, que en sus tiempos de funcionamiento
era bien concurrido por la colectividad, que degustaba sus exquisitos postres.
Hoy guarda en ella los utensilios, la vajilla más apreciados de sus
progenitores, los cuales resguarda como verdaderas reliquias familiares y, en
ocasiones, muestra con orgullo a sus amistades.
En la actualidad vive en Lima, rodeado del
cariño de su esposa, hijos y nietos, quienes llenan su hogar de alegría y
gratitud. Comparte con ellos sus recuerdos, sus fotografías y las historias de
su pueblo, manteniendo viva la memoria de Santiago de Chuco en cada
conversación familiar. Su hogar es hoy un espacio de serenidad y reflexión,
donde la experiencia de los años se convierte en consejo sabio y ejemplo para
las nuevas generaciones.
El Dr. Santa María es un ferviente devoto del
Apóstol Santiago el Mayor de su pueblo, a quien confía la protección y guía de
su vida familiar. En cada festividad patronal renueva su fe con profunda
emoción, recordando que la tradición es también un puente entre generaciones.
Para él, la devoción no es solo herencia cultural, sino una fuerza espiritual
que orienta sus pasos y fortalece su espíritu en cada etapa de la vida.
Entre la memoria del pueblo, la vocación
periodística y el servicio a la justicia, su vida se levanta como una casa
antigua nativa de su pueblo bien conservada, firme en sus cimientos y abierta a
la luz del recuerdo. Y como el Pallo que danza año tras año, sigue celebrando
la vida con paso sereno, llevando en el corazón el nombre eterno de Santiago de
Chuco.
Saludos cordiales mi estimado Dr. Luis Santa María.
Reciba usted mi sincero aprecio y el reconocimiento por su constante labor
intelectual y su valioso aporte a la memoria cultural de nuestro pueblo.
(Foto
de Luisan)
(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado,
licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en
Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra,
docente universitario.
Textos que pueden ser reproducidos
citando autor y fuente
INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS Y HUMANIDADES
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E-mail: i2cyh@outlook.es
Lima – Chimbote – Trujillo

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