22 DE JULIO. CAMINO A SANTIAGO DE CHUCO: SIGUIENDO EL CAMINO DEL APÓSTOL SANTIAGO

Dr. Javier Delgado Benites (*)

Hay versiones que se pierden en el alejamiento del tiempo, cuentan los más ancianos que para estar presente en su fiesta en julio, el Apóstol Santiago venía procedente de España, su tierra natal, siguiendo la antigua ruta incaica. Llegaba a la costa, subía los flancos andinos, atravesaba Uningambal y Calipuy, tocaba por diversas comarcas cuyos habitantes aclamándole y en su tramo final pasaba por los caseríos de Cotay, Querqueball y Cunguay, Tomando el sendero de Huacapongo para la última instancia por El Cerrillo hacer su ingreso triunfal a la ciudad de Santiago de Chuco.

Y siguen contando quienes tuvieron la suerte de nacer a fines del siglo XIX, haber escuchado de labios de sus bisabuelos, que el Apóstol Santiago elegantemente vestido, montado en esbelto caballo blanco que devoraba distancias, generaba indiscutible algarabía y felicidad en su largo recorrido.

El camino desde entonces permanece abierto a la peregrinación anual, sus pencas, tunas y eucaliptos sustentados por la tierra fértil y el viento, con su imperturbable presencia parecen querer hablar algo al respecto. Ese paisaje natural conformado por los trigales, maizales amarillentos y otros cultivos lugareños, acondicionados dulcemente por la sinfonía de las aves, sirvió de escenario para el transito resplandeciente del Apóstol Santiago “El Mayor”.


ALBA EN CUNGUAY
La caravana tras reverente recorrido llega al caserío a las 6:00 p.m., se recuerda en aquel tiempo del que comentan los abuelos, que el Apóstol Santiago descubierto en su pasaje rumbo al pueblo, fue invitado a quedarse en el lugar, y pese a la apuro del Santo, la petición de los residentes consiguieron su aceptación para de este modo hospedarse en la estancia.

Motivo fue para que los naturales del lugar se deshagan en atenciones y ofrendas. Junto a los caseríos aledaños, Cunguay se viste de merecido orgullo esa privilegiada noche, demostrando en amplia extensión su fe y devoción. Gracias a sus devotos, secundados por autoridades y vecinos, ofrecerán velación y verbena popular con todas las formalidades de costumbre y conocimiento público.

La noche se torna de alegría, la música, el baile, el canto y despilfarro formidable de fina atención campesina. La Mayordomía, atenta al clamor de la campiña que constituye hito indesmayable en la celebración de la Feria Patronal, deja expresa constancia de su gratitud a estos caseríos que se hacen presentes de modo vivificante.

POEMAS AL PATRÓN DE MI PUEBLO

APÓSTOL SANTIAGO “EL MAYOR”
Apóstol de Jesús
discípulo guerrero
líder de la justicia
por los aires cabalgas
con tu indomable caballo
y tu espada luminosa
como el lucero fugaz
iluminas el camino
de tus fervientes devotos.
Guerrero de causas nobles
a Santiago de Chuco llegaste
para proteger a su gente
y en sus corazones te quedaste.
Tus hijos santiaguinos
por más lejos que se encuentren
a venerarte siempre regresan
para recibir tu bendición,
y le llenes de fe su corazón.
Mártir del cristianismo
estandarte de la fe
orientas los ideales
de tus siervos y feligreses.
Vives en la poesía
de tu devoto Vallejo
en el ideal del cambio
del guerrillero De la Puente
y en la reivindicación
del sindicalista Zavala.
Javier Delgado Benites (*)

TAÍTITO SANTIAGO LLEGA SU FIESTA
Los niños primero lo vieron
lucecitas que prendían en el cielo
¿Ese es el Taítito? está llegando a su fiesta
va estar bonita la fiesta del patroncito
iremos a cantar de negritos.
Las avecillas también lo vieron
una luz que iluminaba los amarillos campos
¿Ese es el Taítito? está llegando a su fiesta
alzaron sus alitas y miraron la cielo
cantaron coritos de contentos.
Los perros también lo vieron
al caballo blanco que bajaba en el Huacapongo
¿Ese es el Taítito? está llegando a su fiesta
ladraron sinfónicos himnos de gozo
estaremos en los festejos primeros.
Los abuelos también lo vieron
al jinete que centellaba su espada combativa
¿Ese es el Taítito? está llegando a su fiesta
se arrodillaron, se santiguaron y rezaron
pidiendo resguardo para la gente.
Todos en julio esperan al Taítito Santiago
visten sus mejores trajes de festividad
los cerros, los árboles y el gentío
tocan quenas, traveseras de sauco
suenan cajas, roncadoras de venado
por su victorioso arribo al pueblo
resguardado por los ángeles guerreros
con alforjas repletas de bendiciones
para Santiago de Chuco de sus amores.
Javier Delgado Benites (*)
(*)Doctor en Educación, Ingeniero Químico, Licenciado en Educación, Informático, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
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