DARÍO QUISPE ESTARÁ SIEMPRE PRESENTE EN SUS AMIGOS DE BARRIO

 


Dr. Javier Delgado Benites (*)
Ayer recibí la triste noticia de la partida a la eternidad de un amigo y vecino de barrio en Santiago de Chuco, no lo podía creer, poco a poco fui asimilando este momento que estamos viviendo; me vino a la memoria mi etapa de niñez en nuestro barrio Santa Mónica, sector La Parva de la Virgen, lo que había compartido y vivido, que no se borrará.
Darío Quispe conocido por sus amigos con cariño por Karateca (porque cuando estaba con sus copas de más, declaraba por la calle que era karateca, se sacaba el polo o la camisa y hacia movimientos con sus manos de karate, tipo Bruce Lee y daba una vuelta y decía ¡one you!), tenía la edad de mi hermano Hildebrando (56), estudiaron la escuela y eran contemporáneos, yo era menor, siempre mi hermano me llevaba de niño a cualquier lugar, donde iba y se reunía con sus amigos de escuela o del barrio.
Su padre don Segundo Quispe era nuestro peluquero toda nuestra vida escolar (primaria y secundaria), era evangélico, mientras nos hacia la peluca nos iba contando sobre la vida de Jesús, lo oíamos, hasta que termine de hacernos nuestra peluca alta con raya. El señor era mil oficios, muy creativo y trabajador, en ese ambiente se crió Darío, era el último de sus hijos. De niños nos reuníamos a jugar en la parte de atrás de su casa, que había varias plantaciones de eucaliptos, ahí su hermano mayor Santos había hecho una barra alta o fija (había clavado un palo delgado entre dos eucaliptos), a una altura de un metro y medio aproximadamente para practicar gimnasia, en dicha barra artesanal aprendimos hacer la entrada de riñones, la entrada de barriga, la caída del gato, y la mariposa, aprendidos al golpes y caídas al suelo y otros inconvenientes. Nos íbamos a sus terrenos de Yamanate, donde tenían un pajero (casita rural) en su fogón soasábamos choclos, papas y comíamos, para luego jugar futbol en una pampa que había a lado de un conyam (lugar húmedo y pantanoso, que al caminar sobre su superficie tiembla y se hunde), también íbamos a sus terrenos del cerro San Cristóbal, donde jugábamos futbol con la gente de ese lugar, disputábamos grandes jornadas deportivas toda una mañana o tarde. Esos juegos deportivos nos sirvieron para practicar gimnasia y futbol en nuestra vida estudiantil en la santa tierra.
Recuerdo que mi hermano Hildebrando y Darío, siempre hacían concursos de burrocros (carrera de burros), aprovechaban que ambos iban a atraer en la tarde sus burros de sus chacras, coincidían el encuentro en el camino, ambos montaban cada uno su burro, yo era el encargado de dar la partida diciendo: ¡Listos ya! partían juntos la carrera, cada uno tenía sus estrategia de hacer correr a su burro, resultando siempre ganador Darío, porque tenía su burro matoso (herida en la piel), que al momento de correr lo tocaba la mata y el burro corría sin fin, llegando primero a la meta final.
Al terminar mi secundaria me alejé de mi pueblo para seguir mis estudios universitarios, cuando regresaba a visitar a mis padres nos encontrábamos, porque vivíamos muy cerca, conversábamos largos ratos. Darío terminó sus estudios secundarios y no estudiaba porque no existía educación superior, se dedicó ayudar a su padre en la agricultura, soldadura, herrería y otras actividades, el señor era muy trabajador, sabía hacer toda manualidad, hacia cosas de calamina candiles, canales, baldes, bandejas y otros. Al reaperturarse la educación superior tecnológico y pedagógico, cuando regresaba a mi pueblo, nos encontrábamos y conversábamos, donde le manifestaba que estudie, porque para estudiar no existe edad, que aproveche que ahora hay educación superior, y estudie ahora que está al lado de sus padres, me escuchaba con mucha atención y me prometió que iba estudiar, me dio mucho gusto cuando en una oportunidad que regresé nos encontramos y me manifestó que estaba estudiando en el Instituto Pedagógico, para que sea profesor, me agradeció por las orientaciones que lo di en su momento, me llenó de bastante satisfacción ver a un amigo que estudie para que sea un profesional, terminó y se graduó de profesor de Historia y Geografía, ha trabajado como profesor contratado por diversas instituciones educativas de la provincia.
La última vez que nos encontramos fue el año pasado en febrero en Santiago de Chuco, fui con mi hermano Hildebrando, estuve una semana, ahí nos encontramos en varias oportunidades y conversábamos sobre el progreso y desarrollo de nuestro pueblo que siempre esta postrado, tuve la oportunidad de tomarle dos fotos que etiqueto, estaba haciendo un canal de lata.
Descansa en paz estimado amigo Darío, en este momentos tengo mi mente llena de recuerdos imborrables de los buenos momentos que hemos compartido en la niñez y en nuestro barrio, que han quedado marcados con una huella que ni tu muerte la podrá borrar.
Un abrazo hasta el cielo estimado ¡one you!.
(*) Doctor en educación, ingeniero químico, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos que pueden ser reproducidos
citando autor y fuente
INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS Y HUMANIDADES
Celular: 943467062 RPM # 943467062
E-mail: i2cyh@outlook.es
Lima – Chimbote – Trujillo

Comentarios

Entradas más populares de este blog

MARÍA MIÑANO BENITES. MAESTRA ABNEGADA DE SANTIAGO DE CHUCO

DON PEDRO AURORA EL SILBADOR DE LA VECINDAD EN SANTIAGO DE CHUCO

UN BREVE HOMENAJE A CENIN