GEORGETTE DE VALLEJO EN LA HACIENDA ROMA DEL VALLE DE CHICAMA

Dr. Javier Delgado Benites (*)

César Vallejo en 1912, cuando tenía 20 años de edad, trabaja como ayudante de cajero en la Hacienda Roma propiedad de Víctor Larco Herrera, quien era el mayor terrateniente del Valle de Chicama. El joven de Santiago de Chuco estaba favorecido con un empleo administrativo y un salario cómodo para satisfacer sus necesidades personales. En aquel empleo pudo observar que los trabajadores eran procedentes de la sierra, pobres, salvajemente traídos por enganchadores y cobardemente retenidos, quienes trabajaban de sol a sol, más de doce horas en los campos de caña de azúcar, explotados con poca esperanza de poder regresar a sus lugares de origen.

Georgette de Vallejo, la viuda del poeta de Santiago de Chuco relata:   

“(1912). Entra a trabajar en la hacienda "Roma" (producción azucarera) de la que "saldrá marcado". . . y es que si el joven Vallejo está favorecido por un tratamiento reservado sólo a los empleados superiores y con un salario satisfactorio no puede sin embargo, no ver ni oír cuando apenas clarece el alba, llegar los peones (cerca de 4,000) en el inmenso patio y ahí ponerse en fila para pasar lista, y salir para los campos de caña, donde se extenuarán hasta el sol poniente, con un puñado de arroz como alimento. No puede asimismo saber que todos no son más que pobres criaturas salvajemente capturadas por siniestros “enganchadores”, y cobardemente retenidas por vida con el alcohol que, dominicalmente y con deliberada intención se les vende a crédito. Irremediablemente endeudados, haciéndose insolventes en pocas semanas -cubriendo rápidamente su deuda un número de años superior al que van a vivir- habrá los peones de garantizarla con esto que sólo les queda: sus hijos, nacidos o por nacer.

Se comprende que el recuerdo de la hacienda "Roma" haya sido durable en un ser que como Vallejo, le obsesionaba la injusticia social” (1)

Como indica su esposa la evocación de la Hacienda Roma lo marcó al poeta, le preocupaba la injusticia social que sufría la gente pobre en el Perú. Posteriormente los primeros meses del año 1913, renuncia a su empleo en la Hacienda Roma y se establece en Trujillo, donde inicia sus estudios de Letras y Filosofía en la Universidad de La Libertad.

Georgette de Vallejo, la viuda del poeta de Los heraldos negros, conocedora de los relatos de su esposo, sobre su trabajo en la Hacienda Azucarera Roma que lo narraba en París, donde observó los tratos injustos e inhumanos que el hacendado hacia a los trabajadores enganchados pobres, todas esas experiencias vividas en el valle de Chicama, trasformaron al joven poeta en un defensor de la clase proletaria, que posteriormente plasma en su poesía y novelas en baluartes de la reivindicación de los trabajadores del mundo. La viuda tuvo la curiosidad de conocer aquel lugar que le marcó a su esposo. Cuando ella llegó al Perú el 06 de mayo de 1951 y estando viviendo en Lima, después de un año y cinco meses decide visitar por primera vez Santiago de Chuco.


El día 02 de octubre de 1952, había llegado a las seis de la mañana a la ciudad de Trujillo, después de un descanso en el hotel Americano, por la tarde decide visitar la Hacienda Roma, lugar donde su esposo había trabajado como ayudante de cajero, lo acompañaron Oswaldo Vásquez Vallejo, los santiaguinos el periodista José Ángel Miñano García y el Ing. Jorge Uceda Callirgos, al llegar a dicha hacienda cálida del Valle de Chicama, solicita la presencia de algún trabajador de esa época, al no poder encontrar conversaron con el señor Andrade.  

Oswaldo Vásquez, expresa: “Por la tarde del mismo día (02 de octubre), Georgette decidió hacer viaje a la Hacienda Roma, quería conocer dónde había trabajado su esposo como Ayudante de Cajero; encontrándonos en ese lugar hicimos buscar a una persona que sobrevivía y que trabajó con el poeta pero fue difícil conseguirlo; solamente se pudo hablar con un señor de apellido Andrade quien decía que conoció al poeta cuando era niño, refería; “el poeta trabajó aquí”. Así recordaba pero no era seguro. Posteriormente la señora pidió que le permitieran conocer la oficina donde trabajó su esposo, llamaron al empleado que habrá la puerta de la oficina; al ingresar nos dimos con la sorpresa de encontrar un crucifijo, hecho a Dn. Víctor Larco Herrera; estaba clavado en una cruz las manos y los pies, sangraba de todas las partes del cuerpo, del costado derecho donde le hicieron la herida a CRISTO, salía sangre, pero también cantidad de monedas de oro y plata y la cara del crucificado se encontraba con alegría y risa; esta figura llamó la atención a la señora de Vallejo, para decir: “qué curioso”, Quién es? –me preguntó- pues casi a una voz contestaron: “Es el dueño de la Hacienda Don Víctor Larco Herrera”. Luego se río, siempre con las manos pasándose por la cara y en su mayoría se mordía las uñas de los dedos de su mano derecha” (2)

La viuda de Vallejo luego de haber conocido y recorrido la Hacienda Roma del Valle de Chicama, junto a Oswaldo Vásquez y los que acompañaron, retornaron a Trujillo, agradeciendo a los acompañantes el periodista José Ángel Miñano García, quien era director del diario “La Nación” y al Ing. Jorge Uceda Callirgos, el tío del guerrillero Luis De la Puente Uceda.

En Trujillo la viuda de Vallejo fue entrevistada por el diario La Nación y por las radios de la localidad, además de reunirse con algunos intelectuales, José Eulogio Garrido el amigo íntimo de César Vallejo, el historiador y catedrático de la UNT Héctor Centurión Vallejo, los poeta del grupo Cuadernos Trimestrales de poesía Carlos H. Berrios, Wilfredo Torres Ortega y otros.

Georgette de Vallejo nacida en Francia, vivió 33 años en Lima, fue la primera vallejiana, y por mérito propio: egregia paradigma de lealtad, amor, dignidad, pareja privilegiada que defendió el legado del poeta hasta el día de su muerte, dejando una enseñanza de fidelidad por eso, es bien amada por el pueblo peruano.

 

(Para mi colega psicólogo Lorenzo Flores Mederos, nacido en Roma, pero su madre fue del distrito de Cachicadán)

 

Referencias

(1).Georgette de Vallejo. Allá ellos, allá ellos, allá ellos. Editorial Zalvac. Lima, 1978, p. 8.

(2).Vásquez V. Oswaldo: César Vallejo. Ascendencia y Nacimiento. Universidad Nacional de Trujillo. Vice Rectorado Académico. 1992, p. 174.

 

(*) Doctor en educación, ingeniero químico, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.

 

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