SANTIAGO DE CHUCO EN VÍSPERAS DE SU FIESTA PATRONAL
Dr. Javier Delgado Benites (*)
Santiago de Chuco es una ciudad telúrica y magnética que está enclavada en la inmensidad de la cordillera del ande. Mi lar natal, morada de los legendarios chucos; lugar bendito del Apóstol Santiago “El Mayor” y cuna del poeta universal César Vallejo. Tierra fecunda y tradicional, de panorama sorprendente, de buenamozas mujeres, de deliciosa gastronomía y terruño de grandes hombres que han dejado y dejarán huellas profundas en el Perú y el mundo.
Los meses anteriores (abril, mayo) de julio, los campos son verdes y coloridos, perfumados por las plantas silvestres, el capulí, el molle, la retama, que crecen por la campiña, y en las laderas donde se eleva el frágil cactus y los magueyes. Cerca de los ríos y quebradas crecen diversas hierbas y plantas, en sus ramas revoletean, zorzales, gorriones, tordos, jilgueros y palomas, que alegran con sus dulces cantos. A partir del mes de junio, los paisajes verdes y llenos de abundancia y de color verde, cambian por completo parece como si todo aquello hubiera sido simplemente un espejismo, sus atardeceres son de color escarlata.
En este mes de julio es la fiesta tradicional del Apóstol Santiago “El Mayor” el patrón del pueblo, una fiesta costumbrista que dura más de quince días (15 de julio al 02 de agosto), donde se celebra la primera y segunda u octava fiesta, con muchas actividades y una nutrida variedad de mojigangas (Los pallos, las pallas o quiyayas, el quishpe cóndor, los turcos, etc.), habiendo diversiones variadas. Así mismo, es el mes de las Fiestas Patrias, el fervor de la independencia, late en toda la gente, donde se demuestra el civismo y patriotismo. Entre eucaliptos, alisos y pencas, están las chacras de color oro de trigo, cebada, maíz, rodeado de cerros, cumbres y quebradas, las aguas de los ríos apenas discurren por el desfiladero y se deslizan entre la maleza y las pequeñas huertas y chacras de alfalfares. Los ojos de agua o puquios afloran agua cristalina que se extienden por pequeñas acequias, tratando de acariciar el débil viento, que besa ligeramente su ribera.
Santiago de Chuco se divisa hermoso desde los diversos cerros que lo rodean, siguiendo la loma se divisan las casas con techos de teja y calamina que se pierden en el horizonte, donde crece el eucalipto, el capulí, el aliso, el quinual, la hierba santa y la rosa de castilla.
Sus cuatro emblemáticos barrios, Santa Mónica, San Cristóbal, Santa Rosa y San José, sus distritos y caseríos moran su gente pujante y progresista, que luchan el día a día por lograr prosperidad y bienestar familiar.
Las casas de mi pueblo tienen un olor a poesía, pintura y folklore, la mayoría son blancas porque están bañadas por yeso, sus techos son de tejas y otras de calamina que brillan con los rayos del sol al mediodía.
En las faldas de sus cerros, están las casas distribuidas unas a continuación de las otras, a la derecha y a la izquierda de los caminos que se trasladan a los diversos caseríos, entre las chacras se pierde las chozas, rodeado de grandes corrales en los que duermen los guachos (ovejas) y ladran los perros cuidando su rebaño y a los niños pastores.
Los problemas de la población son comunes en todos los pueblos del ande, los campesinos que son el eje básico del desarrollo de la colectividad, con la agricultura que es su trabajo diario, contribuyen al desarrollo económico de la población y de la región.
Santiago de Chuco durante su desarrollo histórico ha sufrido un proceso de metamorfosis étnico y cultural. Es un pueblo mestizo, por nuestras venas corren sangre de los nativos chucos y española; en su conjunto constituimos la gran región andina, peruana y latinoamericana.
Todos los hijos de Santiago de Chuco, ya están realizando planes para ir a su fiesta de julio, a bailar a punto de pallo y tomar una buena pirigalla para aplacar el frio de la noche.
Ahí nos vemos pronto…
(*) Doctor en educación, ingeniero químico, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
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