LA CUEVA DEL PUMA EN SANTIAGO DE CHUCO
Dr. Javier Delgado Benites (*)
La cueva del puma, se ubica en las faldas de lado izquierdo del cerro San Cristóbal, cerca de las peñas del mismo nombre en Santiago de Chuco.
Existe una cueva en donde me comentaban que había sido, un pequeño socavón de los mineros nativos que sacaban oro, pero lo abandonaron, ese lugar fue refugio de un puma andino, que salía en las noches para poder alimentarse de conejos, perdices y animales domésticos de la gente que habita alrededor de las faldas del cerro San Cristóbal.
Los lugareños afectados, que sus animales se desaparecían, decidieron criar muchos perros para ahuyentar al depredador que muchas veces devoraba a los perros o los dejaba heridos en las grandes peleas.
Una noche de luna llena, un lugareño visualiza al depredador que devoraba uno de sus animales, donde se da cuenta que era un puma pardo de cuerpo robusto y musculoso. El dañino arrasaba con las mulas, caballos, burros, ganado vacuno, ovejas y hasta perros. La gente tenía pánico que empiece a devorar a las personas. Por tal motivo, los vecinos de los lugares afectados, decidieron terminar con la fiera, se armaron de lanzas muy filudas, de hondas de cabuya, prepararon los machetes como navaja que sacaron filo en las piedras pangalgas, reunieron el mayor número de perros de caza y organizaron varios grupos de cazadores.
El puma estaba en su cueva, los perros cazadores lo olfatearon, siguieron el rastro del felino, cuando llegaron y sintieron estar cerca de la cueva, empezaron a ladrar y retroceder, al escuchar el puma de la bulla que hacían con sus ladridos, salió a la entrada de la cueva, los perros acosaban al puma, los cazadores disparaban sus hondas y lanzas como en guerra, en eso, el carnívoro retrocedió bruscamente y un cazador logró darlo con su lanza en el corazón, el puma cayó abatido en la cueva, pero la gente lo dejó ahí, su objetivo era matarlo para que no siga haciendo daño.
Desde ahí los vecinos vivieron tranquilo, criaban sus animales y nos sucedía nada malo. Según algunos lugareños revelan que cuando pasan cerca por el pie de la cueva, escuchan el sonido del silbidos, gruñidos y chirridos del puma.
Cuando éramos niños nos gustaba jugar en las peñas de San Cristóbal, lo pasábamos entretenido, pero teníamos miedo acércanos a la cueva del puma, lo observábamos de lejos, porque pensábamos que podía presentar dicho animal andino que se caracteriza por ser ágil, huidizo, silencioso, fuerte, y tiene una gran velocidad.
Si
se visita las peñas de San Cristóbal, de ahí podrá divisar la cueva del puma
incrustada en una peña de la falda del cerro San Cristóbal.
(Fotos del Autor)
(*) Doctor en
educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador
del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del
Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
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