CATAY VELAY EXPRESIÓN USADA EN SANTIAGO DE CHUCO
Dr. Javier Delgado Benites (*)
En Santiago de Chuco, al preguntarle a una señora ¿En qué lugar vive? que caminaba por la calle de mi casa, se detuvo un momento para parlar (conversar) y escuché después de muchísimos años la expresión de catay velay, me vino a recuerdo de mi niñez.
Dicha composición de palabras, siempre me llamaron la atención su fonética al escucharlo, cuando de niño acompañaba a mi padre para que venda sus zapatos por las zonas rurales de Santiago de Chuco, escuchaba decir a los campesinos de los caseríos.
Mi
padre llegaba a las casas de sus clientes en algunos casos a vender o cobrar
alguna deuda. En una oportunidad llegamos a la casa de una señora mayor
(aproximadamente 65 años de edad) y escuché la conversación de mi padre con ella.
-
Buenos
días, señora Eumelia, he venido por acá a ver sobre mi encargo (se refería a la
deuda que lo tenía por un par de zapatos).
-
Pase
don Panchito, por acá estamos. Catay velay, mi comadrita ha quedado a venir hoy
a dejar mi encarguito por unas obritas de tejido que lo hecho, no viene, ya no demora,
para según eso poder saldar su deudita, que pudor me da, que haya venido y se
vaya con las manos vacías.
-
No
se preocupe señora Eumelia, vendré en otra ocasión.
-
Catay
velay, cuando viene en otra oportunidad, lo tendré guardadito su encarguito.
- Así será.
Mi
padre se despedía, dejábamos la casa. La curiosidad mía, al escuchar esa expresión
fonética, me gustaba su sonido sublime, acompañado del silencio reinante por
esos parajes rurales, la naturaleza en todo su esplendor le preguntaba en el
trayecto a mi padre:
-
Papá
a la señora lo escuchado expresar como en dos oportunidades decir catay velay, ¿Qué
significa?
- Eso hijo se refiere, como a FIJESE O FIJATE.
Mi padre me complacía con su respuesta, pero dicha expresión de dos palabras me había gustado escucharlo en la breve conversación su fonética que los campesinos lo expresen con naturalidad, porque es parte de su lengua materna y ancestral.
Durante los acompañamientos que realizaba a mi padre con su negocio, por diversos itinerarios que recorría, en reiteradas ocasiones escuchaba a los campesinos hablar esa expresión. Así mismo, escuchaba a aquellos campesinos que llegaban a la casa del pueblo a visitar a mi padre para encargar su caballo o sus burros en el corral, o cuando visitaban con el fin de comprar sus zapatos o pagar su deuda que tenían pendiente.
Los caseríos o zonas rurales de la provincia de Santiago de Chuco, se encuentra la riqueza fecunda de los vocablos de la lengua oriunda y nativa que se resiste a dispersarse, ante la modernidad imperante de estos tiempos.
Santiago de Chuco, invierno
del 2025
(Fotos del autor)
(*) Doctor en
Educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador
del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del
Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos que pueden ser reproducidos
citando autor y fuente
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Y HUMANIDADES
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