LAS VAGONETAS DE QUIRUVILCA QUE OBSERVABA EN MI NIÑEZ

Dr. Javier Delgado Benites (*) 

Recuerdo cuando era niño, por primera a vez viajé a la costa específicamente a la ciudad de Trujillo, para que me bauticen, al viajar por la mañana y pasar por Shorey, lo primero que me impresionó fue ver las vagonetas (baldes de fierro) que se deslizaban por unos cables aéreos que eran sostenidos por unos postes de fierro, que estaban posicionados por las pendientes, los cerros y las laderas de la geografía agreste del lugar, unos iban y otros regresaban. Era espectacular verlos.

Tanto me impresionó, que mi vista no paraba de mirarlos, a uno, a otro que iban y otros regresaban, pregunté a mi padre:

-      ¿Papá, que son esos depósitos que se mueven en el aire por esos cables?

Mi padre me contesta:

-      Son vagonetas que llevaban el mineral de la mina de Quiruvilca y lo desembarcan en Samne.

-      ¿Que son los minerales?

-      Son piedras grandes que sacan de los cerros.

-      ¿Quiénes lo sacan de los cerros?

-      Los mineros que trabajan en los socavones, como tu tío Alcides Gastañadui (refiriéndose a su cuñado).

-      ¿Que son los socavones?

-      Son huecos profundos, que hacen en los cerros y ahí encuentran los minerales.

 

Con todo ese interrogatorio a mi padre y la explicación que me dio, saqué la curiosidad que tenía ese momento, me venía a la imaginación muchas cosas de los mineros, su labor cruda, pero mi vista continuaba puesta en las vagonetas, no los perdía de vista, hasta llegar a Samne, donde también pasó el ómnibus y mi padre me señaló el lugar y me manifestó que ahí desembarcaba los vagonetas, pasamos el lugar, pero mi pensamiento estaba en los mineros, de su trabajo diario, duro que tenían en las profundidades de las minas.

De regreso a Santiago de Chuco, estaba atento de llegar a Samne para continuar observando las vagonetas que se deslizaban, me causaban mucha curiosidad, me pasé todo el trayecto viendo como transitaban, hasta llegar a Shorey y de ahí observaba al frente a los mineros con toda su indumentaria, como cascos, mameluco y botas que salían de los socavones con unos carritos o vagones de minerales, para luego ver el relave minero, que era una represa donde se depositaba los desechos de los minerales, muchas de las sustancias que se encuentran son toxicas y radioactivas, porque contienen cianuro, arsénico y mercurio.

Por información que obtenido, el cable carril que tenía la mina de Quiruvilca ha sido la más larga de Sudamérica con una extensión de 53 kms que iniciaba en Callacuyan, Quiruvilca, Shorey, Cerro Zango, Motil, La esperanza, Taquila, Corrales, El Angulo Nº 1 y finalizaba en Samne, ahí las vagonetas o baldes (buckets) descargaban su contenido a unas tolvas de concentrados de cobre, plomo, zinc, de allí eran cargados los volquetes hacia el puerto de Salaverry y su destino era el extranjero específicamente Estados Unidos.

Actualmente dichas vagonetas ya no existen, la mina de Quiruvilca ha cerrado y tampoco existe, ha proliferado la minería informal que se observa de la carretera cuando viajó a mi tierra o retorno de ella, se ve al frente plásticos azules y huecos en las faldas del cerro donde en su cima está ubicado el pueblo de Quiruvilca.

Lo único quedan son recuerdos de haber observado las vagonetas de Quiruvilca que se deslizaban por los cables aéreos, que engalanaban el paisaje natural. Si siguiera existiendo fuera parte del turismo.

 

(Fotos de Internet)

 

(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.

 

Textos que pueden ser reproducidos

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