MI MADRE EN LA NIÑEZ NOS ENSEÑÓ A SOLUCIONAR NUESTROS PROBLEMAS FUERA DE CASA
(Al recordar siete meses de su ausencia)
Dr. Javier Delgado Benites (*)
En Santiago de Chuco, mi santa tierra, mi madre cuando éramos niños a mí y mis hermanos nunca nos avaló las cosas o travesuras que hacíamos fuera de la casa, con nuestros amigos del barrio o de la escuela.
Recuerdo que por
circunstancias de juego con los amigos resultábamos peleando y nos pegábamos
ambos, llegábamos a la casa con el ojo hinchado, algún moreteado o lastimado, eso
no significaba que habíamos perdido. Ella se daba cuenta y me preguntaba:
- ¿Qué te ha pasado?
- He peleado con tal amigo -respondía.
- ¡Bien hecho! Quien será ese niño para pagarlo su
sol. En vez de salir a la calle, habiendo muchas cosas que hacer en la casa, te
vas para que te golpeen.
- Pero yo lo he pegado.
- ¿Porque has peleado? -me interrogaba.
- Me ha pateado sin pelota, jugando fútbol (u otra
razón).
- Eso te pasa por salir a vagar -en ese instante me mandaba hacer algunas cosas en la casa.
Todo eso que me revelaba mi madre, me hizo a ser fuerte, valiente y cuando peleaba, tenía que salir victorioso. Solo se daba cuenta cuando llegaba con alguna herida o lastimado a la casa. No lo contaba lo que hacía en la calle porque sabía que no me respaldada o avalaba. Jamás fui llorando a mi casa.
Me viene al recuerdo,
una vez peleé con un amigo del barrio, estábamos jugando trompo, lo estaba
ganando y él me menta a la madre. En esos instantes respondí pegándole, que lo
saqué chocolate (sangre) de la nariz y se fue llorando a su casa, yo también me
fui de inmediato a mi casa. Lo dijo a su mamá que lo había pegado, pero no lo
contó la razón porque lo había pegado, entonces la señora le llevó a su hijo a
la casa a dar las quejas a mi madre. Tocó la puerta y sale abrir la puerta mi
madre, yo estaba en el patio, escuché la voz de la mamá de mi amigo, pensaba
que mi madre me iba a castigar.
- Señora Aurorita vengo a darle parte. Que su hijo
Javier lo ha pegado a mi hijo y lo ha hecho sangrar la nariz.
En ese instante mi madre
me llama.
- Javier ven un instante -pensé que me iba a
castigar. Llegué a la sala y veo a mi amigo y su progenitora.
Mi madre me interroga:
- ¿Por qué lo has pegado al niño?
- Hemos estado jugando trompo, lo estado ganando y
me mentó a la madre. En ese momento reaccionado y lo golpeado –contesté.
- Mira así ha sido la pelea, no creo que mi hijo
actué de la nada, habido alguna razón.
- ¿Es verdad eso? -preguntó la madre.
- Así ha sido -contesta con miedo mi amigo.
- Porque no dices la verdad. Me haces venir
avergonzar ante la señora Aurorita -la mamá le jaló la patilla de cólera.
- Mi hijo no actúa mal, yo lo conozco, algo lo ha
dicho.
- Disculpe señora Aurorita -se despidió llamándole
la atención, se fueron con destino a su casa.
Mi madre lo único que me
dijo.
- Todo esto te pasa por estar en la calle. Tú te desesperas por estar en la calle. En lugar que estuvieras leyendo algún libro o ayudando en la casa.
Todo lo que relató de mi
madre, ella nunca nos encubrió o fue proteccionista conmigo o con mis hermanos,
ella nos enseñó desde de niños que aprendamos a defendernos y solucionar
nuestros problemas, porque ella no nos defendía, así lleguemos moreteados o
hinchados la cara, no nos respaldada al contrario nos castigaba. Todo eso nos
hizo ser fuertes y afrontar con valentía cualquier circunstancia adversa que
vulneraba nuestros derechos a vivir tranquilos, convivir con los vecinos y amigos
en paz.
(Foto del autor)
(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos que pueden ser reproducidos
citando autor y fuente
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