ARGENTINA, UN VIAJE DE REENCUENTROS, TANGO Y ASADO
Dr.
Javier Delgado Benites (*)
Viajar a Argentina fue como abrir un álbum
antiguo y dejar que los recuerdos respiren de nuevo. Cada calle recorrida tuvo aroma
a pasado compartido y a tiempo recuperado. Los abrazos largos confirmaron que
la distancia no borra los afectos. Fue un viaje donde la memoria caminó de la
mano con el presente.
Visitar Argentina tuvo como objetivo principal
reencontrarme con mi primo hermano Nike Gastañadui Delgado, quien radica en
Avellaneda. Verlo después de 27 años fue muy grato. Asimismo, pude
reencontrarme con amigos del barrio, de la escuela y del colegio, como mi
compañero de escuela Manuel Tolentino (Manuche) y su hermano Marcelo Tolentino
(Chino Rostay), quienes viven en Lomas de Zamora. Con
Manuel nos volvimos a ver después de 44 años, y con Marcelo después de cuatro años,
ya que ocasionalmente coincidimos en la fiesta de nuestra tierra cuando él
retorna. Visitarlos fue uno de los momentos más gratos, pues nos permitió
recordar nuestra niñez en el barrio, en la escuela y en nuestra tierra,
compartir en sus casas un asado, acompañado de un buen vino y cervezas,
escuchando música de nuestra tierra y país. Vivir y estar lejos de la patria
nos llena de nostalgia, y Santiago de Chuco significa mucho para cada
uno de nosotros.
Argentina, y en especial su capital Buenos Aires,
es una de las ciudades hermosas de América del sur, con edificios de estilo
europeo y barrios como Recoleta, Palermo y San Telmo,
llenos de identidad. Sus plazas cuidadas y avenidas amplias transmiten una
sensación de orden y elegancia urbana, arquitectura cuidada y una intensa vida
cultural.
En el día a día también se nota cierto orden
social, el transporte funciona relativamente bien, con colectivos, trenes y
subte que conectan gran parte de la ciudad y el conurbano, existen reglas claras
en muchos espacios públicos y la población muestra un alto nivel educativo y
cultural.
Sobre la política económica de este actual
presidente, la gente de a pie expresa su descontento por la inflación, la
pérdida del poder adquisitivo, los salarios insuficientes y la incertidumbre
constante. Cada cambio en la política económica genera expectativas y, al mismo
tiempo, temores en la población.
El argentino es sociable, expresivo y orgulloso
de su identidad. Su alimentación se basa fuertemente en la carne, especialmente
vacuno, presente en asados, milanesas y guisos. También consume mucho pan,
pastas, pizza y empanadas, muy posible de herencia de la inmigración europea.
El mate es una bebida central, más que un alimento, pero fundamental en su vida
diaria; asimismo, es común el consumo de cerveza y el hábito de fumar.
Durante mi estadía visité los lugares
emblemáticos del centro de la capital argentina, recorriendo el corazón
histórico y cultural de Buenos Aires. La Plaza de Mayo, la Casa Rosada,
la Catedral
Metropolitana y el Cabildo
concentran gran parte de la historia política del país. La Avenida de Mayo
destaca por su arquitectura europea y su intensa vida urbana. El Obelisco
es uno de los símbolos más representativos de la ciudad, y el Teatro Colón
junto a la calle Florida reflejan la riqueza cultural y el
movimiento comercial del centro. Además, por la Avenida Corrientes
visité algunas librerías, lo cual para mí es un verdadero placer. Conocí la Librería Losada,
reconocida por editar la obra del poeta César Vallejo, y de otros escritores latinoamericanos,
donde aproveché para comprar algunos libros e incrementar mi biblioteca particular.
Visitar la Bombonera y el Caminito
fue sumergirme por completo en el mundo de Boca Juniors, el
equipo que admiro desde niño y del cual soy hincha. El estadio transmite una
pasión única, donde se siente la historia y el fervor de su gente. El Caminito,
con sus colores y murales, respira fútbol y cultura popular. Todo el barrio de La Boca
fulgura el orgullo y la identidad boquense.
Otro día, en compañía de mi amigo y paisano Marcelo Tolentino,
me invitó a visitar las ferias de confecciones, una experiencia muy
representativa de la vida comercial local. Allí se encuentra una gran variedad
de ropa a precios accesibles, con producción nacional y diseños variados.
Además, estos espacios reflejan el trabajo emprendedor de muchos inmigrantes bolivianos, peruanos
y paraguayos, quienes aportan esfuerzo y dinamismo a la
economía local.
Faltó tiempo para conocer más de este hermoso
país, Argentina; sin embargo, durante los días que estuve me sentí muy bien. El
objetivo principal fue visitar a mi primo y a mis amigos, aunque por el tiempo
no fue posible reunirme con dos compañeros de promoción del colegio. Con uno de
ellos sí tuve comunicación y quedamos en reunirnos, pero imagino que motivos de
trabajo no se pudo concretar. Con el otro, no logré comunicarme; quedará
pendiente para el próximo viaje, en el que tendré que permanecer más días.
Argentina quedó grabada en mi memoria como un
país de contrastes, donde la belleza convive con la dificultad y la esperanza
con la incertidumbre. Me traje paisajes, abrazos y conversaciones que no se
olvidan. Volví con la certeza de que los afectos no conocen fronteras. Y
entendí que viajar también es una forma de regresar a uno mismo, principalmente
manteniendo nuestra identidad y valores formados por nuestros padres en
Santiago de Chuco.
(Agradecimiento a mi primo Nike Gastañadui, mis
amigos Manuel, Marcelo e Inés Tolentino de igual manera a sus padres por su
aprecio y consideración)
Lima, 26 de enero del 2026
(Fotos del autor)
(*)
Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación,
investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades,
directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos
que pueden ser reproducidos
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