SANTIAGO DE CHUCO, TIERRA DE ROMANCE Y VALENTÍA
(A mis amigos de barrio Marcelo y Manuel Tolentino que radican en Argentina)
Dr. Javier Delgado Benites (*)
Entre montañas severas y cielos de altura, Santiago de Chuco se alza como un nombre tallado en piedra y memoria. Su geografía no solo delimita un espacio, sino que resguarda una herencia de temple, dignidad y coraje. Allí, la historia no se cuenta, se respira con olor a eucalipto.
Santiago de Chuco extiende su territorio hasta los confines de los límites de Áncash; es una tierra de romance y de valentía. Su primer nombre proviene del patrón de su pueblo, el apóstol Santiago, guerrero de la fe, símbolo de valentía y de combate espiritual. Su figura encarna la lucha, el coraje y la defensa de las creencias frente a la adversidad. El segundo nombre, que data desde los tiempos guerreros de los Chuco, es la partida de bautismo de su historia rebelde y heroica, y la proclama que va anunciando, a través de las edades, la altivez de su raza y la gallardía psicológica de sus pobladores.
La combatividad característica del santiagochuquino es una cualidad extraordinaria que nace con él, lo alienta a lo largo de las vicisitudes de la existencia y lo acompaña hasta la muerte, sin mengua ni debilitamiento; antes bien, se torna más vigorosa e irreductible frente a los embates del tiempo y los zarpazos de la adversidad.
Sus hijos siempre estuvieron presentes en los grandes acontecimientos de la historia de la patria: en la Independencia, junto a San Martín y Bolívar; en la guerra con Chile, donde participaron más de 200 guerrilleros al lado de Cáceres en la batalla de Huamachuco; en el levantamiento por la jornada de las ocho horas de trabajo en el valle de Chicama, encabezado por el sindicalista Artemio Zavala Paredes; en la guerra con el Ecuador de 1941, al mando del general Carlos Miñano Mendocilla; en las guerrillas del MIR comandadas por Luis De la Puente Uceda, así como en otros acontecimientos que han dejado huellas imborrables en la historia.
El poblador de Santiago de Chuco nace serrano y, a lo largo de toda su vida, ama la sierra y, sobre todo, su tierra. La capta, la ahonda, la interpreta, la expresa y la representa espiritualmente. Pero esa hondura de alma no se manifiesta en una simple imitación del paisaje, ni en sentidos poemas coloristas, ni en fuertes visiones pictóricas, sino en una vivencia profunda y esencial de su realidad.
Mi lar natal no es solo un lugar en el mapa, sino una conciencia erguida. Es voz antigua que no se apaga, ni con el tiempo ni con el olvido. Es raíz profunda que sostiene al hombre frente a la adversidad. Y es, finalmente, la sierra hecha espíritu caminando en su gente.
Buenos Aires (Argentina), 19 de enero del 2026
(Foto del autor)
(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
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