MANFREDO RODRÍGUEZ. EL TROVADOR Y COMPOSITOR DEL BARRIO SANTA MÓNICA DE SANTIAGO DE CHUCO
Dr. Javier Delgado Benites (*)
En cada barrio de Santiago de Chuco existen personajes que, con su talento, trabajo y sensibilidad, contribuyen a mantener viva la memoria y la identidad de nuestro pueblo. Algunos lo hacen desde la docencia, otros desde el arte, la música, la literatura o el deporte. En el barrio alto de Santa Mónica, uno de esos personajes es Manfredo Rodríguez Agreda, maestro, futbolista y, sobre todo, un incansable compositor de canciones y poemas inspirados en la tierra que lo vio nacer.
Manfredo es amigo de mi hermano mayor Orlando. Ambos cultivaron su amistad desde los años de escuela en La Parva de la Virgen. Lo recuerdo desde aquellos tiempos en que participaba en los equipos de fútbol de nuestro pueblo, entre ellos el emblemático CSCD José Santos Chocano. Más adelante, volvimos a encontrarnos cuando ejercía la noble profesión de maestro en Santiago de Chuco. Durante muchos años coincidimos también en las celebraciones de la tradicional fiesta de julio de nuestro pueblo. Ya jubilado de la docencia, en estos últimos tiempos lo he visto muy activo en las redes sociales, entregado con entusiasmo a la composición de canciones y poemas.
Su numerosa producción artística, así como el mensaje y contenido de sus composiciones, revela un profundo sentimiento por nuestro lar querido y por ese mágico mundo andino que forma parte de nuestra identidad. Su talento resulta muy grato para quienes amamos nuestra tierra, porque a través de sus versos y canciones enaltece a nuestro barrio alto de Santa Mónica, un lugar que se caracteriza por haber dado a Santiago de Chuco grandes personalidades que han sabido dejar en alto el nombre de nuestra provincia.
SUS INICIOS Y SU FORMACIÓN
Manfredo Buenaventura Rodríguez Agreda nació el 14 de julio de 1953, en el distrito y provincia de Santiago de Chuco. Fueron sus padres José Óscar Rodríguez Varas y Benigna Amanda Agreda Rojas. Es el hijo mayor y hermano de Haydeé Celia Rodríguez Agreda.
Es licenciado en Matemáticas y Física, con estudios concluidos de
Maestría en Educación, con mención en Docencia y Gestión Educativa, así como
estudios de Segunda Especialidad en Psicopedagogía, realizados en la
Universidad César Vallejo.
Aunque se formó como docente de Educación Secundaria, durante aproximadamente 28 años de servicio desarrolló gran parte de su labor profesional en el nivel de Educación Primaria de Menores. Ejerció la docencia en siete instituciones educativas ubicadas en diferentes lugares de las provincias de Santiago de Chuco, Otuzco, Trujillo y Chepén.
Durante su trayectoria como maestro no tuvo mayores inconvenientes en el desarrollo de sus actividades escolares. Sin embargo, destacó por su firme y consecuente participación sindical, llegando a desempeñarse en dos oportunidades como Secretario General del SUTEP Distrital de Simbal y como Secretario de Defensa del SUTEP Departamental de La Libertad.
Actualmente es profesor jubilado y pertenece a uno de los últimos grupos de docentes comprendidos en el régimen laboral del Decreto Ley N.° 20530. Inició su labor docente el 10 de abril de 1980, en el caserío de Cushurupamba, Sangual Viejo, Santiago de Chuco, territorio que actualmente pertenece a la provincia de Julcán, y culminó su carrera en la Institución Educativa Emblemática “Zoila Hora de Robles”, del distrito y provincia de Chepén.
Entre 1980 y 1985 trabajó como docente contratado, acumulando
posteriormente un tiempo de servicios de aproximadamente 28 años.
EL FÚTBOL, UNA DE SUS GRANDES PASIONES
Antes de convertirse en maestro y compositor, Manfredo destacó también como futbolista. Desde adolescente mostró sus cualidades deportivas y llegó a integrar la emblemática Asociación Vallejiana Fútbol Club, institución deportiva vinculada a su alma mater, el Colegio César Vallejo, desde que cursaba el segundo año de Educación Secundaria, en 1967.
Al observar sus condiciones para el fútbol, el profesor de Educación Física Elmer “Ñato” Alcántara Ferreyros (+) lo seleccionó junto con destacados jóvenes deportistas como Tomás Peláez Ravelo, Linder García Cuba y Hugo García Ulloa, todos ellos procedentes del barrio alto. Prácticamente, constituían medio equipo de la Asociación Vallejiana y habían formado sus primeras habilidades futbolísticas en las famosas canteras de “La Escopeta”, lugar ubicado al costado del camino a Huayatán, donde los jóvenes del barrio Santa Mónica practicaban con entusiasmo su deporte favorito.
En 1971, la Asociación Vallejiana se consagró campeón y obtuvo el derecho de participar en la Copa Perú. Para aquella competencia, el profesor Elmer Alcántara conformó una selección con jugadores de toda la provincia de Santiago de Chuco, y Manfredo fue considerado en su puesto habitual de puntero derecho.
Los entrenamientos eran exigentes y, en aquella etapa, Manfredo no tuvo una participación constante, pues se encontraba preparándose para postular a la Universidad Nacional de Trujillo, objetivo que decidió priorizar. Sin embargo, llegó a participar al comienzo de la competencia, enfrentando al equipo de Alianza Huamachuco. En aquel encuentro dio el pase para el gol del empate, convertido por Tomás Peláez Ravelo, reconocido como un goleador nato y, sobre todo, como una persona sencilla y humilde, que jamás hacía alarde de los numerosos goles que convirtió a lo largo de su trayectoria deportiva.
Actualmente, Manfredo es presidente de la Asociación Vallejiana FC, institución que se ha constituido con el propósito de integrar a los vallejianos, exalumnos, amigos y paisanos, fortaleciendo los lazos de amistad y confraternidad. Desde esta responsabilidad, contribuye a promover la cultura, el deporte y la valoración de la identidad, manteniendo vivo el espíritu de una institución vinculada a la historia y formación de varias generaciones.
DEL FÚTBOL Y LA DOCENCIA A LA LITERATURA Y LA
MÚSICA
En su autobiografía que me ha facilitado, Manfredo recuerda una etapa
importante de su juventud:
“Ingresé a la UNT en la Facultad de Ingeniería Química. Pero, lamentablemente, se cruzó la bohemia y eso complicó mis estudios universitarios. Luego, me reorganicé y empezó mi formación profesional en la carrera para docente de Educación Secundaria”.
Con el paso de los años, la docencia se convirtió en una de las principales actividades de su vida. Sin embargo, después de su jubilación encontró más tiempo para dedicarse con mayor ahínco y perseverancia al maravilloso mundo de la literatura, la poesía y la música.
Actualmente, su actividad creativa es intensa. Escribe poemas y canciones que publica principalmente a través de las redes sociales. Además, él mismo graba sus canciones y algunas de ellas ya han sido editadas y difundidas mediante Facebook, WhatsApp y Messenger.
Según manifiesta en su autobiografía, su producción es verdaderamente prolífica; ha escrito cerca de 800 canciones y más de 900 poemas, estableciendo una particular relación entre ambos géneros al considerar que “toda canción es una poesía y toda poesía es una canción”.
Su gran aspiración es alcanzar las 1000 canciones y 1000 poemas, procurando que alrededor del 90 % de ellas estén inspiradas en Santiago de Chuco, en sus diferentes colores, paisajes, personajes y matices, concediendo además un papel fundamental a la mujer santiaguina, tanto del campo como de la ciudad.
UN CANTOR DE SU TIERRA
La frondosa producción musical y poética de Manfredo Rodríguez Agreda lo distingue como un compositor fecundo y apasionado. Sus canciones y poemas son fruto de sus vivencias, recuerdos y experiencias, pero, sobre todo, de su profundo amor por la tierra que lo vio nacer.
En sus composiciones están presentes los sentimientos, las alegrías, las nostalgias y las aspiraciones de quienes, por diferentes circunstancias, tuvieron que alejarse de su lar natal. Su obra está matizada por una creativa y singular sensibilidad, en la que confluyen las experiencias recogidas durante su largo recorrido por diversos lugares donde ejerció la docencia y los recuerdos imborrables de Santiago de Chuco.
Su inspiración parece regresar constantemente a las calles, barrios, paisajes, personajes, costumbres y tradiciones de su pueblo. De esta manera, sus composiciones se convierten también en una forma de conservar la memoria colectiva y transmitir a las nuevas generaciones parte de la riqueza cultural de nuestra tierra.
Por todo ello, podemos decir que Manfredo es hoy un verdadero RUISEÑOR DEL BARRIO ALTO, un cantor que, acompañado de su inseparable guitarra, convierte en versos y melodías aquello que lleva profundamente arraigado en el corazón. Sus canciones viajan por las redes sociales y llegan hasta los paisanos que viven lejos del lar natal, despertando recuerdos, nostalgias y sentimientos de pertenencia.
Su guitarra, que él mismo hace “charranguear” para acompañar sus letras, se convierte así en un vehículo para expresar aquello que muchas veces permanece guardado en el alma. Cada canción es un recuerdo; cada poema, una evocación; y cada melodía, una manera de volver, aunque sea por unos instantes, a la tierra querida.
UN MENSAJERO DEL FOLCLOR SANTIAGOCHUQUINO
Manfredo Rodríguez representa, desde su particular sensibilidad artística, a esos hombres que mantienen encendida la llama de la identidad. Su producción no solo constituye una expresión personal, sino también un testimonio de amor a la tierra, a sus costumbres y a sus gentes.
Su propósito de continuar escribiendo y llegar a las mil canciones y mil poemas demuestra que todavía tiene mucho que decir y cantar. Como él mismo expresa, aspira a dejar una modesta obra literaria inspirada en su “bendita patria chica”, esa tierra que lo vio nacer, crecer, partir, volver y a la que quizá algún día regresará definitivamente.
Mientras existan hombres como Manfredo, capaces de convertir sus recuerdos y sentimientos en poesía y canción, Santiago de Chuco seguirá cantando, recordando y contando su historia a través de sus propios hijos. Su talento es, sin duda, una de las muchas veces que mantienen vivo el espíritu de nuestro querido pueblo y lo convierten en uno de los más prolíficos mensajeros del folclor y la identidad de Santiago de Chuco.
Mis sinceras felicitaciones a Manfredo Rodríguez Agreda, por su
perseverancia, creatividad y amor a Santiago de Chuco. Que continúe
deleitándonos con sus composiciones, con su emblemática guitarra y con esas
letras que brotan del alma. Que sus canciones sigan recorriendo los caminos,
barrios y pueblos, llevando consigo el aroma de nuestra tierra y la memoria de
sus hijos.
(Fotos del autor)
(*)
Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación,
investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades,
directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos
que pueden ser reproducidos
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DE INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS Y HUMANIDADES
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