LA CASA EN EL BARRIO SAN JOSÉ Y LA HISTORIA DE LOS HERMANOS BENITES CRIBILLEROS DE SANTIAGO DE CHUCO
Dr. Javier Delgado Benites (*)
Las casas antiguas de Santiago de Chuco no fueron solamente espacios destinados a la vida familiar; fueron también escenarios donde se construyeron historias, se transmitieron tradiciones y crecieron generaciones de hombres y mujeres que contribuyeron al desarrollo de su pueblo. Entre aquellas viviendas que permanecen en la memoria de los pobladores se encuentra la Casa ubicada en el barrio San José, vinculada a la familia Benites Cribilleros y, particularmente, a la vida de los hermanos Luis Herman y Domingo Adelmo Benites Cribilleros, dos destacados maestros, intelectuales y escritores nacidos en esta tierra.
La casa en el barrio San José es una solariega vivienda ubicada en la esquina de las calles Miguel Grau N° 1977 con la calle Fabla Salvaje, en Santiago de Chuco. Es una casa amplia, de dos pisos, construida de adobe, con techo de dos aguas, balcones y puertas de madera que le daban un aspecto señorial y característico de las antiguas construcciones del pueblo. En su interior se encuentra un amplio patio, alrededor del cual se distribuían la cocina, los dormitorios y otros ambientes propios de las viviendas tradicionales de la época.
En este lugar vivieron mis bisabuelos maternos Santos Héctor Benites Méndez y María Manuela Cribilleros Vásquez, cuyo matrimonio tuvieron seis hijos: Saúl (mi abuelo materno), Cristilda, Luis Hermán, Domingo Adelmo, María Asunción e Isolina Benites Cribilleros.
Luis Herman nació el 3 de octubre de 1915 y Domingo Adelmo el 19 de abril de 1917. Entre ambos existía una diferencia de un año y seis meses aproximadamente. Desde pequeños estuvieron muy unidos y compartieron gran parte de sus experiencias familiares y educativas. Cursaron juntos sus estudios de primaria en el Centro Escolar N° 271 (Centro Viejo) de Santiago de Chuco y posteriormente realizaron sus estudios secundarios en el Colegio San Nicolás de Huamachuco.
Durante su etapa escolar ambos destacaron por sus habilidades y vocación hacia diferentes manifestaciones de la cultura, particularmente la pintura, la música y la escritura. Domingo Adelmo sobresalió especialmente por su desempeño académico y recibió la Medalla de Honor al concluir sus estudios secundarios.
Recuerdo que, en una
oportunidad, conversaba con mi tío Panchito Miñano Benites, quien me relataba
lo siguiente:
“Cuando era niño, en
cierta ocasión venía del cementerio y, al acercarme a la sala de la casa de mi
tío Luis Herman, lo aguaité pintando un retrato de Francisco Bolognesi. Me
quedé impresionado al verlo pintar. Permanecí un buen rato parado en la puerta,
que estaba abierta hacia la calle, observando atentamente a mi tío y admirando
su estilo y la forma en que manejaba los pinceles.
Desde aquel momento nació en mí el interés por dibujar y pintar. Comencé a imitar a mi tío Luis Herman, tratando de seguir sus pasos y aprendiendo de manera espontánea, a través de la observación. Aquel recuerdo de mi niñez quedó grabado en mi memoria y, con el paso de los años, despertó en mí una profunda afición por el dibujo y la pintura.”
La estrecha relación entre ambos hermanos continuó durante su formación profesional. Juntos ingresaron a la Escuela Normal anexa a la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Trujillo, donde culminaron sus estudios y obtuvieron, en 1944, el título profesional de Normalista Urbano. Posteriormente ingresaron al servicio docente en la ciudad de Trujillo, donde desarrollaron una destacada trayectoria dedicada a la enseñanza y formación de niños y jóvenes.
Su vocación por la educación los llevó a continuar perfeccionándose profesionalmente. Ambos alcanzaron el grado de Doctor en Educación y obtuvieron también el título de Abogado, además de realizar estudios completos del ciclo doctoral en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Trujillo. Esta formación multidisciplinaria les permitió desarrollar una importante labor no solamente como maestros, sino también como investigadores, escritores e intelectuales.
El profundo amor que sentían por su tierra natal los llevó, junto con
otros santiaguinos residentes en Trujillo, a fundar el 3 de noviembre de 1975
el Centro Cívico de Santiaguinos Residentes en Trujillo (CECISART), institución
que posteriormente pasó a denominarse Asociación Provincial de Santiago de
Chuco (ASPROSACH). Domingo Adelmo llegó a desempeñarse como presidente durante
cinco períodos, mientras que Luis Herman integró la directiva, contribuyendo
ambos a fortalecer los vínculos entre los santiaguinos residentes en Trujillo y
su provincia de origen.
La Casa de mis bisabuelos, por su ubicación y amplitud, fue durante muchos años un espacio donde transcurrió buena parte de la vida familiar. Allí se compartían las comidas, las conversaciones, las visitas de parientes y amigos, así como las preocupaciones, alegrías y acontecimientos propios de aquellos años.
El patio constituía uno de los lugares principales de la vivienda. Allí se desarrollaban diversas actividades domésticas y familiares, mientras que los corredores y habitaciones guardaban los recuerdos de varias generaciones. Como ocurría con muchas de las antiguas casas santiaguinas, sus gruesas paredes de adobe protegían a sus habitantes del frío propio de la sierra y, al mismo tiempo, conservaban entre sus muros parte de la historia de la familia.
Los balcones de madera que daban hacia la calle constituían otro de los elementos distintivos de la casa. Desde ellos se podía observar el movimiento cotidiano de la población; el paso de los vecinos, los niños jugando en las calles, los penitentes que se chicoteaban con dirección al cementerio para traer cruces en Semana Santa, los cortejos fúnebres que acompañaban a los familiares fallecidos hacia el cementerio y, durante las fiestas patronales, el paso de los toreros y las manolas que se dirigían a las tardes de corridas de toros. Desde aquellos balcones también se podía percibir el bullicio y la alegría propios de las celebraciones tradicionales de Santiago de Chuco.
La casa en San José no fue solamente una construcción de adobe y madera; es también un espacio cargado de recuerdos familiares. Entre sus paredes quedaron las voces de quienes la habitaron, las reuniones familiares, las visitas inesperadas, las historias contadas por los mayores y las vivencias de una época en la que las casas constituían verdaderos lugares de encuentro, convivencia y solidaridad.
Los hermanos maestros Benites Cribilleros, por su destacada labor educativa, profesional e intelectual, ambos hermanos recibieron diversos reconocimientos del Ministerio de Educación, la Municipalidad Provincial de Trujillo y la Universidad Nacional de Trujillo, entre otras instituciones. Su permanente preocupación por la educación, la cultura y la formación de las nuevas generaciones los llevó a desarrollar una importante producción escrita.
Ambos fueron también escritores y dejaron una valiosa producción
intelectual relacionada con la educación, la cultura, la literatura y la
historia de Santiago de Chuco.
Las obras de Luis Herman Benites Cribilleros se encuentran:
· Mis sueños
de abril, poemario.
· Cálculo
inicial y fundamental, obra que recibió el reconocimiento del
Ministerio de Educación mediante una Resolución Ministerial por su valioso
aporte a la educación.
· Mi matemática, entre
otras publicaciones.
· Regreso a Santiago, poemario publicado póstumamente.
Las obras de Domingo Adelmo Benites Cribilleros desarrolló una
importante producción vinculada principalmente al campo de la educación y la
pedagogía. Entre sus obras se encuentran:
· Evaluación
objetiva del aprendizaje.
· Enseñanza
de lectura y escritura.
· Evaluación
del aprestamiento infantil (test).
· Elementos
de historia de la educación.
· Nociones de
pedagogía general.
· Autoeducación del iletrado.
Luis Herman Benites Cribilleros falleció en la ciudad de Trujillo, a la edad de 89 años, el 6 de junio de 2004. Con su partida desaparecía un destacado maestro, matemático, abogado, pintor, musico, poeta y escritor que dedicó gran parte de su vida a la educación y a mantener vivo el recuerdo de su tierra natal y Domingo Adelmo Benites Cribilleros falleció también en la ciudad de Trujillo, a la edad de 99 años y 10 meses, el 19 de febrero de 2017, cuando se encontraba a solo dos meses de cumplir cien años. Su larga existencia de los maestros Benites Cribilleros estuvo marcada por una profunda vocación educativa, una permanente inquietud intelectual y un inquebrantable cariño por Santiago de Chuco.
La historia de la Casa del barrio San José que se mantiene en pie
(actualmente son propietarios mis tíos Ruiz Benites), está estrechamente unida
a la historia de la familia Benites Cribilleros y, de manera especial, a la
trayectoria de Luis Herman y Domingo Adelmo. Aquella solariega vivienda de
adobe, con sus balcones de madera, sus corredores y su patio familiar, fueron
testigo de la niñez y juventud de dos ilustres maestros santiagochuquinos que,
desde su pueblo natal, emprendieron un camino de estudio, trabajo y servicio a
la educación. Aunque el tiempo haya transformado las calles y las antiguas
construcciones de Santiago de Chuco, permanece aquella casa y de quienes la
habitaron. Rescatar su memoria es también preservar una parte de la historia
familiar y de la memoria colectiva de Santiago de Chuco, tierra de maestros,
escritores, artistas y hombres y mujeres que llevaron siempre consigo el
orgullo de haber nacido en esta tierra.
Santiago de Chuco, 15 de agosto del 2026
(Fotos del autor)
(*)
Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación,
investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades,
directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos
que pueden ser reproducidos
citando
autor y fuente
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DE INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS Y HUMANIDADES
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