EL MÉDICO JAVIER VILLALOBOS PEREDA, AMIGO ÍNTIMO DE JUVENTUD DE LUIS DE LA PUENTE UCEDA
Dr. Javier Delgado Benites (*)
La
historia de Luis De la Puente Uceda también se construye a través de los
vínculos de amistad que marcaron sus años juveniles en su tierra natal, entre
ellos, el que mantuvo con Javier Villalobos Pereda. Una amistad íntima, forjada
en una etapa de niñez y adolescencia entre sueños, ideales y profundas
inquietudes por el destino del Perú. Ambos compartieron experiencias y
vivencias que dejaron huella en sus trayectorias personales y profesionales.
Javier Villalobos Pereda nació en Santiago de Chuco. Fueron sus padres el señor Francisco Villalobos Ruiz y la señora Mercedes Pereda García. Realizó sus estudios de educación primaria en su tierra natal y, posteriormente, continuó su educación secundaria en la ciudad de Trujillo.
Durante su niñez y juventud, en Santiago de Chuco, era conocido cariñosamente por sus amigos con el sobrenombre de “Gato”, debido a sus ojos zarcos. Era de tez blanca, alto y delgado, de apariencia agraciada, características que lo hacían fácilmente reconocible entre sus contemporáneos.
Ingresó a Pre medicas en la Universidad Nacional de Trujillo, junto con su amigo de niñez Luis De la Puente Uceda, donde estudió dos años para luego pasar a La Facultad de Medicina San Fernando de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en Lima donde continuó su formación profesional, siendo especialista de medicina cardiovascular, encargado de operar el corazón, la aorta y los grandes vasos sanguíneos, a fin de reparar el daño causado por las enfermedades o trastornos del aparato cardiovascular, destacó por su vocación de servicio y dedicación al ejercicio de la cirugía cardiaca.
Javier Villalobos Pereda nació en Santiago de Chuco. Fueron sus padres el señor Francisco Villalobos Ruiz y la señora Mercedes Pereda García. Realizó sus estudios de educación primaria en su tierra natal y, posteriormente, continuó su educación secundaria en la ciudad de Trujillo.
Durante su niñez y juventud, en Santiago de Chuco, era conocido cariñosamente por sus amigos con el sobrenombre de “Gato”, debido a sus ojos zarcos. Era de tez blanca, alto y delgado, de apariencia agraciada, características que lo hacían fácilmente reconocible entre sus contemporáneos.
Ingresó a Pre medicas en la Universidad Nacional de Trujillo, junto con su amigo de niñez Luis De la Puente Uceda, donde estudió dos años para luego pasar a La Facultad de Medicina San Fernando de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) en Lima donde continuó su formación profesional, siendo especialista de medicina cardiovascular, encargado de operar el corazón, la aorta y los grandes vasos sanguíneos, a fin de reparar el daño causado por las enfermedades o trastornos del aparato cardiovascular, destacó por su vocación de servicio y dedicación al ejercicio de la cirugía cardiaca.
Durante su juventud, fue integrante del grupo cercano de amigos de Luis De la Puente Uceda, con quien compartió una estrecha amistad y numerosas vivencias tanto en Santiago de Chuco como en Trujillo y Lima. Ambos pertenecieron a una misma generación de jóvenes santiaguinos que, en las décadas de 1940 y 1950, participaron activamente en los círculos estudiantiles, culturales e intelectuales de la época. Entre los amigos y compañeros de aquellos años también se encontraban personajes como Francisco Lezcano, Guillermo Ravelo, Santiago Pereda, Javier Castillo, Luis Donet, Julio Geldres, Glicerio Vásquez, Mercedes Benites, Jorge Vereau y otros.
En 1942, Javier Villalobos Pereda, Luis De la Puente Uceda y otros jóvenes de Santiago de Chuco participaron en la fundación del Club Estudiantil “7 de Junio”, institución que reunió a estudiantes y jóvenes de la provincia con inquietudes culturales, sociales y políticas. Aquellos años estuvieron marcados por las tertulias, la amistad, los debates sobre la realidad nacional y las aspiraciones de una generación que buscaba participar activamente en el destino del país.
Con el paso de los años, los caminos de ambos amigos tomaron rumbos diferentes. Mientras Luis De la Puente Uceda se inclinó decididamente por la actividad política y la lucha social, llegando a convertirse en uno de los principales dirigentes del APRA Rebelde y posteriormente fundador y líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Javier Villalobos Pereda orientó su vida hacia el ejercicio de la medicina cardiovascular y la gestión de instituciones hospitalarias.
Su trayectoria profesional estuvo estrechamente vinculada a importantes establecimientos de salud. Ejerció la medicina en Trujillo y llegó a desempeñar cargos directivos en instituciones hospitalarias de la ciudad, entre ellas el Hospital Belén de Trujillo, el Hospital del Seguro Víctor Lazarte Echegaray y el Hospital Regional Docente de Trujillo, donde ejerció como director durante varios años. Asimismo, su trayectoria profesional estuvo vinculada al Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen en Lima, institución perteneciente al Seguro Social. También trabajó en reconocidas clínicas privadas. En una de ellas, la Clínica San Pablo, desempeñó el cargo de gerente general. Dicha institución era propiedad del doctor Álvarez Blas, médico oriundo de Cachicadán.
De esta manera, Javier Villalobos Pereda desarrolló una importante trayectoria médica y administrativa, alcanzando responsabilidades en establecimientos de salud de gran relevancia en Trujillo y la capital del país. Su desempeño como médico y directivo constituye un capítulo importante de la historia profesional de un santiaguino que, desde su tierra natal, llegó a ocupar puestos de responsabilidad en instituciones hospitalarias de reconocido prestigio.
La amistad que mantuvo durante su juventud con Luis De la Puente Uceda constituye, además, un testimonio de los vínculos humanos y generacionales que unieron a numerosos jóvenes de Santiago de Chuco durante aquellos años. Compartieron una época de inquietudes, sueños, lecturas, tertulias y proyectos, aunque posteriormente cada uno siguió su propio camino. Mientras uno entregó su vida a la política y a la lucha revolucionaria, el otro consagró la suya a la medicina y al servicio de la salud.
La figura del doctor Javier Villalobos Pereda, quien falleció en Lima, merece ser incorporada a la memoria histórica de Santiago de Chuco, no solamente por su destacada trayectoria como médico y director de importantes hospitales, sino también por haber formado parte de aquella generación de jóvenes santiagochuquinos que dejaron huella en la vida social, cultural y profesional del país. Recordarlo es también recuperar una parte de la historia de un pueblo que, desde las alturas andinas de La Libertad, ha entregado al Perú poetas, intelectuales, políticos, profesionales y hombres de servicio que contribuyeron, cada uno desde su propio camino, a construir la historia nacional.
(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos que pueden ser reproducidos
citando autor y fuente
INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS Y HUMANIDADES
Celular: 943467062
E-mail: i2cyh@outlook.es
Lima – Chimbote – Trujillo


Comentarios
Publicar un comentario