LA VOZ DEL AGUA EN LAS QUEBRADAS DE SANTIAGO DE CHUCO
Dr. Javier Delgado Benites (*)
El agua, paciente y silenciosa, aprende a trazar su historia en Santiago de Chuco. Entre cerros y pampas va diseñando heridas antiguas que el tiempo no cierra. Así nacen las quebradas, como una memoria líquida que despierta cuando el cielo decide hablar.
Las quebradas en Santiago de Chuco y en la sierra del país son grietas profundas y estrechas formadas entre cerros, por donde generalmente circulan riachuelos, arroyos o pequeños cauces de agua. Suelen tener pendientes pronunciadas y se originan por la acción erosiva del agua a lo largo del tiempo.
Cuando en invierno, entre enero y marzo, se activan las quebradas, los más afectados fueron los arrieros, las pastoras y los caminantes.
Estos hilillos de agua que, a campo traviesa, cruzan la pampa o que, cantarinos, se descuelgan por las laderas, se transforman, cuando las nubes se desmelenan furiosamente en torrenciales y rugientes avalanchas de agua morena, rubia o cristalina. Más de un imprudente perdía la vida, año tras año, pretendiendo burlar la correntada.
Cuando la lluvia o aguacero es persistente, el arriero, la pastora y el caminante, con el agua calada hasta el mismo esqueleto, tenían que resignarse a pernoctar al aire libre, a la vera del torrente, atormentados por la helada celestial, pues para ese caso no hay llave interruptora que valga.
El arriero, la pastora y el caminante son, así, las víctimas del invierno y las figuras anónimas de la perdurable y cruenta campaña agrícola.
En Santiago de Chuco era común escuchar:
La quebrada se activó.
La expresión anunciaba que los aguaceros habían aumentado el caudal y que el agua descendía con violencia por la pendiente, perjudicando los caminos e inundando algunas chacras al desbordarse de su cauce original.
Cuando la quebrada despierta, la tierra tirita. El agua no pide permiso ni ofrece tregua, solo sigue su antiguo mandato. Frente a ella, el viajero espera, el campo resiste y el pueblo aprende a convivir con la furia serena de la naturaleza.
Santiago de Chuco, 18 de febrero del 2026
(Foto del autor)
(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
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