CUMPLEAÑOS DE MI HERMANA DORIS. LUZ, AMOR Y BENDICIÓN FAMILIAR


 Dr. Javier Delgado Benites (*)

 

Hoy miércoles 22 de abril, amanece el día vestido de fiesta, como si el cielo hubiera encendido sus mejores colores para celebrar el cumpleaños. Las horas florecen como jardines en primavera y cada recuerdo se convierte en estrella que ilumina el camino recorrido. Así llega el cumpleaños de mi hermana Doris, como una luz serena que embellece la vida de quienes tenemos la dicha de estimarlo.

 

Mi hermana Doris Olinda hoy está de cumpleaños, y celebramos con alegría la dicha de tenerla en nuestras vidas. Su cariño, fortaleza y sonrisa iluminan cada momento compartido, y por eso deseamos que este día esté lleno de salud, amor y sueños cumplidos. Que nunca le falten motivos para alegrarse y que siga siendo esa persona especial que llena de felicidad a toda nuestra familia.

 

Ella es mi hermana con quien hemos compartido, desde nuestra niñez, gratos momentos e infinidad de anécdotas. Jugábamos y reíamos, porque siempre estuvimos muy unidos; ella es mayor que yo. Su cariño y compañía sellaron mi vida, dejando recuerdos inolvidables que siempre llevo en el corazón. A su lado asimilamos el valor de la familia y la alegría de compartir cada instante juntos.

 

Doris quería mucho a mi madre, hay una evocación que marco mi vida por siempre; cuando mi madre iba a visitar aquel rinconcito idílico, lleno de sortilegio y quimera, llamado Pachogón, donde vivía su madre (mi abuelita Luisa Aguilar Zavala).

 

Nosotros, siendo niños, nos quedábamos tristes y llorando por la partida de mi madre. Pasar uno o dos días en casa sin ella era difícil, porque no estábamos acostumbrados. Mi madre no era de dejarnos solos; siempre estaba pendiente de nosotros.

 

Mi hermana Doris era quien asumía la responsabilidad en casa, ya que los tres hermanos mayores estudiaban en Trujillo. Ella nos hacía guardar silencio y nos decía:

-      No hay que llorar, porque si seguimos llorando a mamá le irá mal. Vengan, vamos a rezar para que no le suceda nada malo en el camino.

Entonces nos hacía arrodillarnos con las manos levantadas al cielo, mientras rezábamos el Padre Nuestro y el Ave María. Al terminar, pedía a Dios que guiara a nuestra madre durante el viaje, que la llevara con bien a su destino y que también la trajera de regreso sana y salva a casa.

 

Durante los días en que mi madre se ausentaba, Doris se encargaba de cocinarnos y de velar por el orden del hogar. Cada uno de nosotros, Hildebrando, Emperatriz y yo, con quienes compartimos aquellos años y seguimos unidos hasta hoy, cumplíamos las tareas que nuestros padres nos habían asignado; dar de comer a los animales, rajar la leña, llevarlos amarrar al pasto a los animales, regar las plantas de la huerta, barrer la casa, entre otras labores.

 

Actualmente, mi hermana es directora de una institución educativa de nivel inicial (jardín de infancia) en Laredo, donde desempeña una loable labor. Próxima a cumplir cuarenta años dedicados a la educación infantil, se ha convertido en un ejemplo de vocación, entrega y compromiso. A lo largo de su trayectoria docente, ha formado generaciones de niños con amor, paciencia y sabiduría. Su esfuerzo constante deja una huella imborrable en la comunidad educativa y en las familias que confían en su noble misión.

 

Por otro lado, vive contenta al tener a sus dos hijos médicos traumatólogos, quienes con esfuerzo y dedicación han salido adelante. Se siente orgullosa de verlos convertidos en grandes profesionales y personas de bien. También vive encantada con su nieta, que llena su hogar de alegría, ternura y esperanza cada día. Su familia es la mayor bendición que la vida le ha regalado y motivo constante de felicidad.

 

Ella siempre demostró ser una hermana responsable, cariñosa y dedicada, asumiendo desde muy joven tareas importantes dentro del hogar. Su dedicación y paciencia, crecimos aprendiendo el valor del respeto, la unión familiar y la responsabilidad.

 

Los años lleguen a ella como lluvia suave sobre la tierra fértil, trayendo paz y alegría. Cada amanecer siga encontrándote rodeada de amor, y que la vida continúe regalándote caminos floridos, porque hermanas como tú nacieron para sembrar luz donde caminan.

 

Desde el lugar donde radico, le deseo a mi hermana Doris, que hoy está cumpliendo años, todo lo mejor en su vida. Espero que nunca le falten motivos para sonreír. Gracias por ser una hermana tan especial, noble y querida por toda la familia.

 

Feliz cumpleaños, estimada hermanita. Que pases un día maravilloso y muy feliz junto a tu esposo, tus hijos y todos los seres queridos que te rodean.

 

Fin de semana te visitaremos…

 

 

(Foto del autor)

 

(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.

 

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