MANUEL ASCENCIO GARCIA BOCANEGRA. ARMONÍA ENTRE CIENCIA, ARTE Y COSMOS
Dr. Javier Delgado Benites (*)
El poeta nace en lo
profundo de los andes y se eleva con el viento hasta tocar el cielo, así fue la
vida de Manuel Ascencio; armonía entre pensamiento, arte y vocación. Su
existencia no solo transitó por caminos de estudio y disciplina, sino que vibró
como una melodía constante, donde cada nota, la docencia, la música, el derecho
y la poesía, construyó una sinfonía que aún resuena en la memoria de su tierra
natal.
Manuel Ascencio García
Bocanegra, nació en Santiago de Chuco, aproximadamente en 1912, hijo del señor
Pedro García y de la señora Gregoria Bocanegra Vejarano. Realizó sus estudios
primarios en su tierra natal y los secundarios en la ciudad de Trujillo. Posteriormente,
cursó estudios superiores en la Universidad Nacional de Trujillo, donde se
graduó como profesor y abogado.
En 1934 fundó en Santiago
de Chuco la orquesta “Ollantay”, en el barrio de Santa Rosa, de la cual fue
director. Inicialmente integrada por un reducido número de músicos, la
agrupación creció hasta contar con un conjunto considerable, destacando su
participación como ejecutante de bandolina. Entre sus integrantes figuró
también el poeta Felipe Arias Larreta, violinista, junto a otros talentosos
músicos. En enero de 1935, el Concejo Provincial de Santiago de Chuco recibió
una invitación para participar en el IV Centenario de Trujillo, logrando la
orquesta clasificar en un concurso evaluado por el reconocido músico Luis
Valderrama. Posteriormente, representaron a su ciudad en un certamen regional
realizado en el coliseo Inca, ante un jurado integrado por destacados músicos
como Carlos Valderrama y López Mendro, obteniendo el primer lugar con el tema
“Las Quiyayas” y siendo galardonados con una medalla de oro por el presidente
de la Junta del Cuarto Centenario, Dr. Elías Iturri.
Su obra trasciende el
ámbito musical para proyectarse con profundidad en la educación y la
literatura. Fue director del Instituto Moderno, institución liderada por los
maestros hermanos Carlos y Santiago Uceda Meza, y se desempeñó como catedrático
en la Universidad Nacional de Trujillo, en la Facultad de Derecho y Ciencias
Políticas, donde formó generaciones con rigor intelectual y sensibilidad
humanista.
En el campo literario, su libro “La Ley de Equilibrio (poesía cósmica)”,
publicado por la Editorial Saturno dirigida por su hermano, revela una visión
elevada del universo y del ser humano, aparece el siguiente epígrafe: “La
verdad se ha hecho realidad en la naturaleza”, de autoría. Además, se acompañan
de unas palabras prológales, que dicen:
“Convencido de que la poesía es un
profundo amor a todo lo que nos rodea, ofrezco esta pequeña obra a los lectores
que piensan y sienten.
La ley del Equilibrio, que nace en la
Era Atómica y en la de la Mecánica Celeste, es una obra cuyo valor será
apreciado por los lectores pensantes, quienes ojalá lleguen al convencimiento
de que el Cosmos es la manifestación objetiva del Creador”.
La obra de Manuel Ascencio
García Bocanegra se distingue por una profunda inquietud intelectual que busca
integrar ciencia, filosofía, arte y espiritualidad en una sola visión del
mundo. En su producción poética, especialmente en La Ley de Equilibrio (poesía cósmica) (1967)
y Becquerianas Siglo XX
(1970), se percibe una sensibilidad que trasciende lo lírico tradicional
para adentrarse en una reflexión sobre el universo y la existencia humana. Su
poesía no solo canta, sino que propone: invita al lector a contemplar el cosmos
como una manifestación armónica, donde el ser humano forma parte de un orden
superior. En este sentido, su voz poética se sitúa entre lo romántico y lo
filosófico, con una clara intención de despertar conciencia y asombro frente a
la naturaleza y el misterio de la creación.
En el ámbito narrativo y
ensayístico, su producción revela un pensamiento original y multidisciplinario.
Obras como MI PRIMERA
GRAMÁTICA CASTELLANA muestran su vocación pedagógica y su interés
por la formación lingüística, mientras que TEONTOLOGÍA
plantea una propuesta filosófica propia, orientada a explicar la existencia
desde una nueva perspectiva que integra lo divino y lo racional. Asimismo, IDEOGRAFÍA MOCHICA evidencia
su interés por el pasado prehispánico y su aporte a la interpretación cultural
y arqueológica, constituyéndose en un trabajo singular dentro de este campo.
Finalmente, MILAGROS PATENTES
DE LA VIRGEN DE LA PUERTA refleja su dimensión espiritual y su
cercanía con la religiosidad popular, consolidando una obra diversa que dialoga
entre la fe, la historia y el pensamiento crítico.
Toda gran melodía que no
se extingue al terminar, su legado continúa flotando en el aire de su pueblo
andino, en las aulas que alguna vez iluminó y en las páginas donde dejó su
pensamiento. Su vida fue un equilibrio entre razón y sensibilidad, entre
ciencia y arte, como si hubiera entendido que el verdadero sentido de existir
es, precisamente, hallar la armonía en medio del universo.
(Foto del autor)
(*) Doctor en
educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador
del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del
Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos que pueden ser
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