LUIS MARQUINA MÚSICO DE LA CONTRADANZA DE SANTIAGO DE CHUCO

Dr. Javier Delgado Benites (*)

 

La música de la contradanza de Santiago de Chuco es una melodía muy bonita y peculiar; el sonido de la travesera la hace única, envolviendo el ambiente con una sinfonía que parece conversar con el viento de los Andes. Sus notas, a la vez alegres y nostálgicas, despiertan recuerdos añejos y conectan a quienes la escuchan con sus raíces más profundas.

 

El acompañamiento rítmico, firme y cadencioso, guía los pasos de las chinas y cholos, quienes con elegancia y energía dan vida a esta tradición. Cada compás marca no solo el ritmo del baile, sino también el latido de una herencia cultural que se transmite de generación en generación.

 

Estando en Cunguay, durante la fiesta costumbrista del primero de mayo en honor al apóstol San Felipe, y al tener conocimiento de que el señor Marquina es la persona que da vida a ese peculiar sonido de la contradanza, me acerqué a saludarlo y felicitarlo.

 

Fue un encuentro significativo, porque no solo conocí al músico, sino también al portador de una tradición viva, a quien, con cada nota, mantiene encendida la esencia de la contradanza y el espíritu cultural de Cunguay.

 

El señor Luis Marquina Esquivel nació entre Cunguay y Querquerball, el 29 de agosto de 1948. Fueron sus padres el señor Enemesio Marquina Vidal y Hermosina Esquivel Pérez, estudió en la escuela de Querquerball, siendo su maestro el profesor Francisco Vallejo Ciudad y luego el profesor Andrés Alcántara Lihón.


 

En ese acercamiento con Lucho Marquina, con sencillez y orgullo, me habló de su vínculo con la música, de cómo aprendió a ejecutar la travesera y del sentimiento que imprime en cada interpretación. Mientras conversábamos, sus palabras parecían entrelazarse con las melodías que, momentos antes, habían llenado el aire festivo del rinconcito de Cunguay. Iniciamos una amena conversación, se encontraba con sus danzantes y amigos celebrando, después de haber actuado en la procesión, lo quite unos minutos para parlar.

-        ¿Desde cuándo comenzó a tocar la contradanza?

-        Yo comencé desde los 8 años, ahora ya voy tener 78 años -es decir tiene 70 años tocando.

-        ¿Como aprendió a tocar?

-        Aprendí tocando, la afición es la afición.

-        ¿Quién influenció?

-        Yo tenía un tío que tocaba en las danzas. Mi padre me llevó a visitarlo cuando yo tenía ocho años, y le dije: “Tío, hágame una traveserita”. “Ya, hijo”, me respondió. Me la hizo y así comencé a practicar en mi casa. Con el tiempo logré dominar el instrumento, lo que me permitió, siendo aún muy joven, fundar la banda incaica de Querquerball, donde fui director. Fue una banda muy requerida en las fiestas. Para aprender a tocar los instrumentos, me encerraba en un cuarto a practicar; allí pasaba horas aprendiendo. La emoción por la música me imaginaba mirando a los pallos, la contradanza, los chirocos, y otros, así llegué a ejecutar casi todos los instrumentos que acompañaban las mojigangas del pueblo.

-        ¿Entonces aprendió a tocar todos instrumentos de las mojigangas?

-        Si todos los instrumentos, por eso, soy todista.

-        ¿La banda incaica de Querquerball, porque desapareció?

-        Me fui al pueblo a educar a mis hijos, y la banda de Querquerball murió. Hace aproximadamente unos treinta años.

-        ¿En la contradanza, ha conocido a varios danzarines?

-        Muchos que ya se ha borrado de mi mente, uno de ellos es Manuel Calderón, ese necesita para que lo hagan su monumento y otros tantos bailarines, que yo lo he cultivado, por ejemplo, a éste y me señalaba al danzarín, así también ya hay una “chibola” que baila muy bien.

-        ¿Si yo lo contrato para que toque la contradanza?

-        Yo tengo mi gente; si necesitan la contradanza, yo me comunicó con ellos -me señalaba a los que estaban a su lado- y participamos, y vamos al lugar donde nos requieran. Lo único que solicito son mis pasajes y que nos brinden la comida, nada más.

-        Señor Marquina, realmente me gusta el tono de la contradanza que empieza, Tara rá, rara rááá… Rara rá, rara rááá,…

-        Mira -coge la travesera y comienza a tocar dicho sonido peculiar que lo caracteriza- mira la lengua como se mueve -observó realmente como su lengua lo laboreaba para darlo el sonido respectivo, Tara rá, rara rááá… Rara rá, rara rááá,…

-        Realmente tocar la travesera, tiene sus secretos.

-        Es producto de práctica de muchos años, que se conoce todos los secretos y mañas de este instrumento pequeño.

 

Actualmente, Lucho Marquina vive en el pueblo de Santiago de Chuco; es zapatero de oficio y tiene su taller en la calle César Vallejo. Además, posee terrenos en Cunguay, lo que lo motiva a regresar con frecuencia a su terruño, especialmente en fechas festivas y momentos importantes para la comunidad.

 

Su vida del músico de la contradanza transcurre entre el trabajo paciente del cuero y la música que brota de su travesera, dos oficios que, aunque distintos, reflejan la misma dedicación y amor por lo que hace. Cada vez que vuelve a Cunguay a tocar la contradanza, no solo atiende sus tierras, sino que también aporta su talento musical, convirtiéndose en una pieza clave de la celebración de la fiesta de primero de mayo, así como la fiesta de julio de Santiago de Chuco.

 

(Fotos del autor)

 

(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.

 

Textos que pueden ser reproducidos

citando autor y fuente

 

INSTITUTO DE INVESTIGACIÓN EN CIENCIAS Y HUMANIDADES

Celular: 943467062

E-mail: i2cyh@outlook.es

Lima – Chimbote – Trujillo

 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

DON PEDRO AURORA EL SILBADOR DE LA VECINDAD EN SANTIAGO DE CHUCO

UN BREVE HOMENAJE A CENIN

LOOR A TRES AMIGOS