EL HIMNO A SANTIAGO DE CHUCO Y LOS AUTORES DE LETRA Y MÚSICA
Dr. Javier Delgado Benites (*)
Como mi Santiago de Chuco hubiera querido cantarse a sí misma, dos voces nacidas bajo el mismo cielo norteño unieron palabra y melodía. Uno puso el verso; el otro, el aliento musical. Y así, la tierra de César Vallejo encontró en ellos su eco más íntimo.
Los autores de la letra y la música fueron renombrados intelectuales trujillanos. El autor de la letra fue el poeta Wilfredo Torres Ortega, integrante del grupo literario Cuadernos Trimestrales. La música fue arreglada por el destacado músico Teófilo J. Álvarez Dávila, reconocido por su amplia trayectoria en la formación y dirección de bandas y agrupaciones sinfónicas.
Nació en Trujillo el 5 de abril de 1920. Fueron sus padres don Julio Torres Plascencia y doña Zenaida Ortega Sobenes. Sus estudios primarios los realizó en Salaverry y Pacasmayo, y los secundarios en el Instituto Moderno de Trujillo. Cursó estudios superiores en la Universidad Nacional de Trujillo, donde se graduó como abogado.
Contrajo matrimonio con Yolanda Mendoza Gálvez, hija del escritor santiaguino Samuel R. Mendoza, autor de la Monografía de la provincia de Santiago de Chuco.
Fue docente de la Universidad Nacional de Trujillo, donde se desempeñó como director del Programa de Derecho y Ciencias Políticas. Asimismo, presidió la Asociación de Docentes de la UNT y fue decano del Colegio de Abogados de La Libertad.
En el ámbito literario, su labor poética fue reconocida con el Premio de Poesía convocado en 1963 por el diario “La Nación” de Trujillo. Anteriormente, en 1940, 1943 y 1945 obtuvo los primeros premios de poesía en los Juegos Florales Universitarios, y en 1949 ganó el primer lugar en los Juegos Florales del Norte.
Fue codirector de la revista Cuadernos Trimestrales, fundada junto a los poetas Marco Antonio Corcuera, Horacio Alva Herrera y Carlos Humberto Berríos, con quienes selló una entrañable amistad literaria.
Falleció en su ciudad natal el 4 de agosto de 1972, a los 52 años de edad.
Su trayectoria poética fue como un libro abierto al viento del norte; cada página escrita con ley, cada verso sembrado con ternura. Y al partir, dejó en su lar natal y en Santiago de Chuco no solo memoria, sino un eco suave de palabras que aún respiran en el tiempo.
Nació en Trujillo el 30 de septiembre de 1915. Sus padres fueron don Teófilo Álvarez Guzmán y doña Lucrecia Dávila. Realizó sus estudios en el Colegio Seminario de San Carlos y San Marcelo. Desde temprana edad mostró notables aptitudes para la música, por lo que fue aceptado prontamente en la banda de músicos del colegio, donde en varias ocasiones asumió su dirección, cargo que más adelante ejercería de manera oficial.
Años después tuvo a su cargo diversas bandas escolares de Trujillo: el Colegio San Juan, la GUE “Gran Unidad Escolar José Faustino Sánchez Carrión”, el Instituto Moderno, el Colegio Militar “Colegio Militar Ramón Castilla” y el Colegio “General Salaverry”. En todos ellos, además de dirigir las bandas, se desempeñó como docente del curso de música.
Su destreza musical lo llevó a ejecutar diversos instrumentos, como piano, clarinete, saxofón, acordeón y guitarra, además de dominar los instrumentos propios de una banda. Estos conocimientos le permitieron realizar arreglos y composiciones para agrupaciones de variada conformación, tales como bandas militares, orquestas de baile y conjuntos sinfónicos.
En 1946 fue profesor fundador de la entonces Escuela Regional de Música. Posteriormente, en la década de 1950, asumió la dirección musical de la recién creada Filarmónica, que sería el punto de partida para la formación de la Orquesta Sinfónica hacia 1968. Ese año fue miembro fundador de la Orquesta Sinfónica de Trujillo, ocupando la plaza de clarinete. Más adelante se dedicó al estudio y ejecución de un instrumento poco difundido en el medio en aquel entonces: el fagot.
Tras la cancelación de la Orquesta Sinfónica en la década de 1970, dispuesta por decreto directoral bajo el argumento de una reorganización que nunca se concretó, Teófilo Álvarez Dávila emigró al Ecuador. Allí fue acogido con especial afecto y se desempeñó como profesor e integrante de la Sinfónica del Conservatorio de la ciudad de Loja, y posteriormente desarrolló similar labor en Guayaquil.
Años después, al reabrirse la Sinfónica de Trujillo, regresó al país, donde ejerció el cargo de fagotista.
A lo largo de su trayectoria recibió numerosas distinciones de instituciones públicas y privadas. Entre ellas destacan la Medalla de Oro de la Municipalidad de Trujillo y, posteriormente, en la capital de la República, las Palmas Magisteriales en el grado de Maestro.
Falleció en la ciudad de Lima el 14 de enero de 1991, a los 76 años de edad.
HIMNOS
A Santiago de Chuco (letra de Wilfredo Torres)
A Indoamérica (letra de Manuel Ibáñez Rozasa)
A La GUE “SC” (letra de Rubén Vallejo)
A La Logia Orbegoso Nº 71 (manuscrito)
A Las Soroptimistas (letra de Alicia Ponce de León)
A Los Farmacéuticos (manuscrito)
A San Valentín (letra de Alicia Ponce de León)
Al Colegio “San Benito” (letra de Adolfo Alva)
Al Colegio Seminario (letra del R.P. Ángel Tanyá)
Al ICPNA de Trujillo (letra de Alicia Ponce de León)
Al Maestro Cesante y Jubilado (apunte)
HIMNO A SANTIAGO DE CHUCO
Letra: Wilfredo Torres Ortega
Música: Teófilo J. Álvarez
Coro
Resbalando de cumbres a valles
hasta el mar, por el río la voz,
En la Patria nuestro himno derrame
de Santiago de Chuco el fulgor.
Estrofas
Tú brotaste, Santiago de Chuco,
de la alianza del Ande y el Sol
de granito es el temple de tu alma
y de cálida luz es tu amor.
Modulada en la luz y el granito.
donó al mundo Vallejo su voz.
El Poeta traspuso los Andes
para hacerse mundial como el Sol.
Al cobrar a través del Poeta
calidad de universo el dolor,
tu renombre resuena en el orbe
con humana, y eterna emoción.
Es tu pueblo la patria adoptiva
del Apóstol Santiago, El Mayor.
De tu místico pueblo en la tierra
soñaría su escala Jacob.
Tras el anda del bélico Apóstol
que la espada en cayado trocó,
va tu pueblo elevando su canto
agradable al oído de Dios.
Por la fe que conmueve los Andes
por el genio que el mundo alumbró,
ya el Destino, Santiago de Chuco
tu grandioso Futuro selló.
De ese encuentro de dos renombrados personajes trujillanos, entre poesía y armonía nació el Himno a Santiago de Chuco, una obra donde la palabra camina tomada de la música. Verso y sonido se abrazan como viento y campana. Y en cada nota cantada por cada santiagochuquino late, aún hoy, el espíritu de su tierra andina.
(Fotos del autor y video de Internet)
(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.
Textos que pueden ser reproducidos
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