LA YEGUA PRINCESA QUE CONCEDIÓ MI TÍO AL APÓSTOL SANTIAGO

Dr. Javier Delgado Benites (*)

 

La yegua Princesa que caminaba con su dueño por los mismos senderos, acompañan las tradiciones y, sin pronunciar palabra, terminan escribiendo una parte de la historia de su pueblo. Así ocurrió con una noble yegua blanca cuyo destino quedó unido para siempre al del Apóstol Santiago y al recuerdo del pueblo.

 

Mi tío Estuardo Delgado Benites, cariñosamente conocido como "Flaco Delgado", por el año 2008 compró una hermosa yegua de color blanco, a la que bautizó con el nombre de Princesa. Con gran entusiasmo adquirió también todos los implementos necesarios montura, riendas, estribos y demás accesorios, pues deseaba utilizarla para desplazarse hacia las diferentes comunidades campesinas que lo solicitaban como asesor legal en asuntos agrarios y comunales.

 

Recuerdo que, en mayo de ese mismo año, llegué a Santiago de Chuco para participar como miembro activo en el evento cultural de Capulí, Vallejo y su Tierra. Fui a visitarlo a su casa y lo encontré alimentando con mucho cariño a su nueva inquilina.

 

-      Buenos días tío, ¿se ha comprado un caballo?

-      Sí, hijo. Lo he comprado para movilizarme cuando los campesinos me solicitan mis servicios como abogado y visitar algunas chacritas que tengo.

-      Está muy bien, así podrá desplazarse con mayor facilidad.

-      Sí, pues; en realidad es una yegua y se llama Princesa. Además, ya me han solicitado que la preste para traer al Apóstol desde Cunguay. Como es completamente blanca, parece el caballo del Apóstol Santiago.

-      Es cierto, su color la hace muy semejante al caballo del Santo Patrón.

 


Noté a mi tío profundamente ilusionado con su yegua blanca. Le tenía un especial cariño. Incluso contrató a una persona para que se encargara exclusivamente de su cuidado; llevarla diariamente a pasto, alimentarla, asearla y mantenerla siempre en excelentes condiciones.

 

Tiempo después me enteré de que Princesa había participado por primera vez en la simbolización del ingreso del Apóstol Santiago desde el rinconcito idílico de Cunguay hacia Santiago de Chuco, convirtiéndose en parte importante de aquella representación religiosa y tradicional.

 

Durante una de las fiestas patronales volví a conversar con mi tío.

-      Tío, he visto en las redes sociales unas fotografías donde Princesa aparece trayendo al Apóstol.

-      Sí, hijo. Me solicitaron los mayordomos del barrio para ese acto. Creo que luce muy apropiada para representar al caballo del Apóstol. Incluso estoy pensando donarla al Santo para que todos los años pueda participar en la llegada del Apóstol desde Cunguay.

-      Sería un hermoso gesto.

 

Con el paso de los años, cada 23 de julio, Princesa era solicitada por las diferentes mayordomías de los barrios para protagonizar el ingreso del Apóstol Santiago al pueblo. Su presencia se volvió parte esperada de la festividad. En una ocasión, cuando la mayordomía correspondió al barrio San Cristóbal, su barrio donde nació mi tío Estuardo y de sus padres, fue quien representó al Apóstol Santiago cabalgando en la Princesa, viviendo con emoción aquel acto de profunda fe y tradición.



Así transcurrieron los años. Princesa dejó de ser únicamente la yegua de mi tío para convertirse en un símbolo de la festividad patronal, participando en una ceremonia que unía la religiosidad, la historia y la identidad de Santiago de Chuco.

 

En diciembre de 2014, mi estimado tío Estuardo Delgado Benites falleció. Sin embargo, quedó Princesa, como un silencioso legado de su dueño. La persona encargada de cuidarla continuó alimentándola y atendiéndola con la misma responsabilidad, asegurándose de que siguiera participando en cada fiesta patronal, cumpliendo así el deseo que el "Flaco Delgado" había expresado en vida.

 

El año 2021, el cuidador decidió regresar a su lugar de origen, en Muchucayda, y llevó consigo a Princesa. Desde entonces se supo poco de ella. Hace aproximadamente dos años pregunté por su destino y recibí una noticia que, aunque esperada el paso del tiempo, me llenó de nostalgia; Princesa había muerto a causa de su avanzada edad.

 

La yegua Princesa sigue galopando en la memoria de quienes la vieron abrir paso al Apóstol Santiago entre el fervor del pueblo. Cada 23 julio en la tarde, cuando el Santo vuelve simbólicamente desde Cunguay, parece escucharse nuevamente el suave trote de aquella noble yegua blanca. Y, junto a ella, también regresa el recuerdo de mi tío "Flaco Delgado", porque mientras un pueblo conserve viva su tradición, ni los hombres buenos ni los animales que sirvieron con nobleza desaparecen del todo; continúan cabalgando, invisibles, por los caminos de la fe y del corazón.

 

 

(Fotos del autor)

 

(*) Doctor en educación, ingeniero químico, abogado, licenciado en educación, investigador del Instituto de Investigación en Ciencias y Humanidades, directivo del Movimiento Capulí, Vallejo y su Tierra, docente universitario.

 

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