LOS ARRIEROS DE SANTIAGO DE CHUCO
Dr. Javier Delgado Benites (*) En Santiago de Chuco, antes que existiera la actual carretera, las personas que querían viajar a la costa o a otro lugar transitaban por los caminos de herradura, ya se a pie, en acémilas de su propiedad o alquiladas. Cada viaje consistía en una preparación previa, que consistía en contratar un arriero y las acémilas, calculando la cantidad de carga que se iba a transportar. El día del viaje, desde las cuatro de la madrugada eran traídos los animales para darles de comer abundante pasto. La casa del viajero, la ama de casa se levantaba para preparar el fiambre consistente en papas revueltas, graneado de trigo, huevos y cuyes fritos, cancha tostada, ñuñas fritas, cachangas, un buen checo de chicha o aloja, harina con lino, harina con manteca y coca para el arriero. Luego de cargar los sacos o costales y atarlos a las acémilas con gruesas cinchas y retranca se iniciaba el viaje. El arriero era un hombre fornido, acostumbrado a andar largas distancia...